Pacientes renales de Ciego de Ávila siguen sin hemodiálisis por falta de insumos y combustible

Pacientes con insuficiencia renal atendidos en el Hospital General Docente Dr. Antonio Luaces Iraola, en Ciego de Ávila, quedaron sin hemodiálisis este lunes después de que el servicio fuera suspendido por carencias de insumos y combustible para su traslado. La decisión dejó a enfermos graves en un limbo peligroso y volvió a exhibir la ruina sanitaria que el régimen intenta maquillar con discursos vacíos.

La denuncia fue hecha por el activista Yonimiler del Río y recoge el malestar de familiares que llevan días viendo cómo se detienen tratamientos imprescindibles para pacientes con insuficiencia renal, diabetes, hipertensión arterial, síndrome urémico y lesión renal aguda. En enfermedades de este tipo, cada sesión cuenta; cuando falla la máquina, el Estado condena al paciente a empeorar.

Primero se habló de una infección en la planta donde se atiende a los enfermos. Después, la explicación cambió: ya no había recursos básicos para realizar las diálisis. Más tarde, los familiares fueron informados de que faltaban filtros, ramas, bicarbonato, ácido y poliesteril, supuestamente disponibles en Santiago de Cuba, pero imposibles de mover a Ciego de Ávila por la falta de combustible. La cadena de excusas deja al descubierto el mismo patrón de siempre: improvisación, desorden y desamparo.

Un familiar resumió el sentimiento que domina a estas familias: “Es una falta de respeto ver cómo no les tienen consideración”. También denunció que las respuestas del hospital cambian de una hora a otra y que esa oscilación solo confirma la indiferencia con que las autoridades tratan a personas cuya vida depende de un procedimiento médico sistemático. “Van allí, les meten un cuento y al final no resuelven nada, mientras la vida de nuestros familiares se deteriora cada minuto”, lamentó.

El golpe social es todavía más duro cuando los afectados comparan su situación con la de la cúpula política. Según el denunciante, si se tratara de alguien vinculado a la dirigencia, los recursos aparecerían de inmediato. Esa percepción resume una verdad conocida por millones de cubanos: el régimen reserva privilegios para los de arriba y deja al resto atrapado en la escasez, la espera y la impotencia.

La suspensión de la hemodiálisis coloca a estos pacientes en riesgo extremo. El tratamiento no admite interrupciones caprichosas ni soluciones improvisadas, porque de él depende evitar complicaciones mortales. Hasta ahora no se ha informado cuándo será restablecido el servicio, mientras la crisis energética y el desabastecimiento siguen golpeando incluso al sector salud, pese a las promesas oficiales de que los servicios esenciales quedarían protegidos.

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