El Partido Republicano de Cuba negó cualquier vínculo con la acción armada que el régimen atribuye a un grupo de 10 cubanos en cayo Falcones, en el municipio villaclareño de Corralillo, donde el enfrentamiento con guardafronteras dejó cuatro muertos y seis heridos.
Ibrahim Bosch, presidente de la organización, dijo a Martí Noticias que el PRC “no tiene nada que ver con esta acción” y sostuvo que el caso sigue “en fase de esclarecimiento”. La dirección del grupo ya había marcado distancia en Facebook, al afirmar que no orienta acciones armadas ni controla las decisiones individuales de sus miembros o seguidores.
La desmentida importa porque el régimen suele convertir cada hecho violento en combustible político, sobre todo cuando puede enlazarlo con el exilio, la oposición o cualquier estructura incómoda para su relato. En este caso, el nombre del PRC quedó metido en una versión oficial que ya de entrada carga el episodio con lectura propagandística y deja a la familia de los muertos en medio de una historia todavía turbia.
Bosch reconoció que conocía a Michel Ortega Casanova, uno de los fallecidos y miembro de la organización, pero aseguró que no sabía de sus planes. El PRC también confirmó la membresía de Ortega Casanova y aclaró que la dirección desconocía totalmente sus intenciones, planes o participación en el suceso.
La organización insistió en que, por su tamaño y presencia dentro y fuera de Cuba, conviven allí criterios distintos, pero que sus miembros actúan a título personal y sin instrucciones de la dirección. Bosch agregó que el PRC no orienta acciones armadas ni huelgas de hambre dentro de la isla, una frase que refleja hasta qué punto el régimen ha empujado cualquier protesta o ruptura política hacia el terreno del castigo, la sospecha y la criminalización.
La muerte de Ortega Casanova, residente en Tampa, añade un costado humano al episodio. Casa Cuba, en esa ciudad, lo describió como un patriota comprometido con la libertad y miembro del Partido Republicano de Cuba.
Bosch expresó condolencias a los familiares de los fallecidos y dijo que esperan más luz sobre lo ocurrido. Mientras tanto, el régimen ya tiene un nuevo pretexto para alimentar su maquinaria de control informativo, fijar una versión útil a su discurso y mantener a Cuba atrapada entre la opacidad oficial y un saldo de muertos que merece respuestas claras.

Sé el primero en comentar