Rusia salió este miércoles a respaldar al régimen cubano y condenó las medidas de Estados Unidos contra la isla, a las que calificó de ilegítimas y orientadas a una asfixia económica sostenida durante décadas.
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso, María Zajárova, insistió en que Washington aplica una estrategia de máxima presión sobre Cuba desde hace años y que su objetivo real es estrangular la economía nacional. También sostuvo que Moscú mantiene intacta esa posición y rechazó las prohibiciones, la presión sobre los dirigentes cubanos y sobre los ciudadanos de la isla.
Zajárova afirmó además que esas acciones se mueven al margen de la ONU, de la Carta de Naciones Unidas y de otras normas del derecho internacional. El mensaje ruso se suma así a la narrativa de protección diplomática que el régimen de La Habana sigue encontrando en sus aliados, mientras la crisis interna cubana continúa agravada por el bloqueo y por las propias ruinas del modelo comunista que ha empobrecido al país.
El pronunciamiento llega en medio de nuevas amenazas de Donald Trump, quien ha hablado de aumentar la presión sobre Cuba y llegó a decir que “entrar y destrozar” la isla podría ser la única opción para forzar un cambio. La frase encaja con la escalada de tensión que rodea a La Habana y deja al descubierto la fragilidad de un régimen que depende cada vez más de apoyos externos para sostener su discurso y su supervivencia política.
La semana pasada, Trump firmó además un decreto que le permite imponer aranceles a las importaciones de productos de países que vendan o suministren petróleo a Cuba. En paralelo, Miguel Díaz-Canel volvió a repetir la consigna del poder de turno: que Cuba es una nación libre, independiente y soberana, mientras asegura que no amenaza y solo se prepara para defender la patria “hasta la última gota de sangre”.

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