Rusia respalda a Cuba y condena la presión de EE.UU.

Rusia volvió a alinearse con el régimen de La Habana y cargó contra las nuevas medidas de Washington, a las que calificó como un paso más en la estrategia de máxima presión contra Cuba. La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, describió esas acciones como un intento deliberado de ahogamiento económico de la isla.

La reacción de Moscú llegó a propósito de la decisión de Estados Unidos de declarar una emergencia nacional bajo el argumento de que Cuba representa una amenaza inusual y extraordinaria para su seguridad. Zajárova sostuvo que esa postura repite una política aplicada de forma constante por Washington contra La Habana y reafirmó el rechazo ruso a las medidas unilaterales de carácter sancionador adoptadas al margen de la ONU y de la Carta de las Naciones Unidas.

La diplomática fue más lejos y condenó lo que llamó pasos ilegítimos y restrictivos contra la capital cubana, además de la presión sobre el liderazgo cubano y sobre los ciudadanos de la isla. Según su discurso, pese a los obstáculos externos, Cuba seguirá manteniendo vínculos económicos exteriores eficaces.

El Ministerio de Exteriores ruso también protestó por la inclusión de Rusia, junto con otros socios de La Habana, en un nuevo documento anticubano de Washington, donde aparecen clasificados como Estados hostiles y malintencionados. Para Moscú, esas etiquetas no ayudan ni a estabilizar el diálogo ruso-estadounidense ni a fortalecer la mediación de EE.UU. en otras crisis internacionales.

En ese mismo relato de apoyo político a la dictadura cubana, la Cancillería rusa defendió los vínculos históricos especiales entre ambos países y presentó la cooperación bilateral como una relación integral, con raíces profundas y respaldo sociopolítico en las dos capitales. Moscú insistió en que esa cooperación no va dirigida contra terceros y aseguró que seguirá desarrollándola en beneficio de ambos pueblos y de la seguridad internacional.

El mensaje llega en un momento de tensión entre Washington y La Habana, con el bloqueo económico y comercial estadounidense todavía como telón de fondo. Desde el régimen cubano, Miguel Díaz-Canel ha respondido con una retórica de confrontación y ha dicho que Cuba es una nación libre, independiente y soberana, al tiempo que acusó a Estados Unidos de agredirla desde hace décadas. La realidad, sin embargo, es la de un país asfixiado por la mala gestión interna y por una arquitectura de poder que ha convertido cada crisis en una excusa para blindarse y culpar de todo al enemigo externo.

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