Washington amaneció este martes con un nuevo arancel global del 15 % en vigor, después de que Donald Trump lo sacó adelante como respuesta inmediata al revés que sufrió en la Corte Suprema, donde quedaron invalidados gran parte de sus gravámenes. La medida entra a correr mientras la Casa Blanca intenta sostener su ofensiva comercial con otra base legal y con un margen temporal de unos 150 días.
La decisión golpea a socios comerciales, cadenas de suministro y mercados que llevan meses navegando una guerra arancelaria cambiante, marcada por anuncios, ajustes y represalias. El Supremo tumbó los llamados aranceles “recíprocos” y otras medidas apoyadas en la Ley de Poderes de Emergencia Económica Internacional de 1977, la pieza jurídica que Trump usó para apretar a decenas de países.
El republicano respondió con rapidez. Primero habló de una tasa del 10 % y luego la subió al 15 %, ahora aplicada bajo la sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Ese recurso le da oxígeno por un tiempo corto, pero deja la continuidad de la medida en manos del Congreso, donde cualquier prórroga tendrá que pasar por una pelea política abierta.
La Casa Blanca detalló además una lista de exenciones que incluye carne de res, tomates, medicamentos, minerales críticos, metales para monedas, ciertos productos energéticos y aeroespaciales, así como donaciones y equipaje relacionado. También quedan fuera sectores ya gravados por separado, como el acero y el aluminio, además de las mercancías amparadas por el T-MEC.
El nuevo esquema llega con efectos desiguales. Países como Brasil, entre los más castigados por los gravámenes suspendidos, han visto con alivio que el arancel general los coloque en el mismo nivel que el resto. Para otros socios, en cambio, la incertidumbre sigue intacta y el costo vuelve a caer sobre el comercio internacional y los consumidores.
En el caso cubano, el fallo del Supremo dejó sin piso los aranceles ordenados a finales de enero sobre los países que suministraran crudo a la isla, en plena presión de Washington contra La Habana. Esa parte del plan queda frenada por ahora, aunque la Casa Blanca mantiene abierta la puerta a nuevas medidas para sostener la presión económica sobre el régimen.
La suspensión parcial del esquema original tampoco despeja el problema de fondo. Trump decidió además mantener la exención ‘de minimis’ tras reafirmarla en una orden ejecutiva separada, con impacto directo en el comercio electrónico y en plataformas como Temu y Shein. Los envíos postales internacionales seguirán pagando el impuesto temporal bajo la nueva sección usada por la administración.
La próxima batalla se traslada al Congreso. Los demócratas ya adelantaron que intentarán bloquear cualquier extensión cuando la medida expire este verano, mientras la Casa Blanca insiste en mantener su ofensiva comercial. El resultado vuelve a ser el mismo para millones de personas: más presión sobre los precios y más tensión sobre el bolsillo.
Para Cuba, el episodio deja otra señal incómoda. Cada sacudida de la política económica de Washington termina rozando a la isla, pero el desastre energético y productivo sigue naciendo en casa. El régimen no garantiza combustible, no sostiene la producción y luego se ampara en cada choque externo para tapar su propia incapacidad.
Trump puso en vigor un arancel global del 15 % tras el revés de la Corte Suprema, en una maniobra que reabre la pelea comercial y toca también a Cuba.[18][

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