Donald Trump volvió a presumir del “Discombobulator”, el arma que, según su propia versión, se usó en el ataque contra Venezuela y en la captura de Nicolás Maduro. El presidente de Estados Unidos aseguró que él mismo eligió el nombre y se mostró orgulloso de esa decisión, en una entrevista concedida a NBC News.
Trump dijo que durante la operación “todo quedó desorientado” y afirmó que las fuerzas estadounidenses no perdieron “ningún hombre ni ningún equipo”. Con ese lenguaje, el mandatario convirtió una agresión militar en motivo de vanagloria política, como si el saldo de muertos, destrucción y secuestro internacional fuera una demostración de fuerza y no una acción brutal contra un país soberano.
Antes de esa declaración, el presidente estadounidense ya había insinuado la existencia de armas “de las que nadie sabe”. También describió el ataque como una operación “increíble” y sostuvo que la casa alcanzada estaba en medio de una fortaleza, dentro de una base militar. En su relato, el despliegue queda reducido a una pieza de propaganda, mientras el fondo del asunto sigue siendo el mismo: una acción armada de Estados Unidos en territorio venezolano bajo el pretexto del narcoterrorismo.
La ofensiva lanzada el 3 de enero golpeó Caracas y los estados Miranda, Aragua y La Guaira. La operación terminó con el secuestro de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, trasladados a Nueva York. Según el Ministerio de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, al menos 100 personas murieron en el ataque, entre ellas 32 cubanos que custodiaban al mandatario venezolano. También hubo víctimas civiles, después de que los bombardeos tocaran zonas urbanas además de objetivos de interés militar.
Caracas calificó la acción como una “gravísima agresión militar” y denunció que Washington actuó para apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela, en especial el petróleo y los minerales, y quebrar por la fuerza la independencia política del país. Rusia, China y otros gobiernos pidieron la liberación de Maduro y su esposa. Moscú sostuvo además que a Venezuela se le debe garantizar el derecho a decidir su destino sin intervención externa.

Sé el primero en comentar