Walesa dice a cubanos que Trump no los liberará solo

El expresidente polaco Lech Walesa llevó este jueves a Miami un mensaje incómodo para el exilio cubano: aprovechar a Donald Trump, sí, pero sin hacerse ilusiones de que la libertad de Cuba vendrá regalada desde Washington. El Nobel de la Paz habló en el Museo de la Diáspora Cubana y dejó claro que, aunque vea a Trump “en la dirección correcta”, el presidente estadounidense responde antes que nada a los intereses de su país.

La advertencia tuvo peso porque llegó en un acto donde organizaciones del exilio presentaron a Walesa como el primer “embajador de la libertad en Cuba” y celebraron la idea de que la caída del régimen está más cerca por la política de presión de Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio. El polaco, que cargó con el peso histórico de la lucha contra el comunismo en Polonia, comparó esa experiencia con la cubana y llamó a los opositores a leer el momento con frialdad política, no con euforia.

Su mensaje toca una fibra conocida para los cubanos dentro y fuera de la isla: la libertad no se delega. Puede empujarse desde el exterior, puede acelerarse con presión internacional, pero nunca nace de la benevolencia de un poder extranjero. En Cuba, esa verdad pesa todavía más porque el régimen ha sostenido durante décadas su control sobre la población gracias a la represión, el miedo y el cierre de cualquier cauce real de cambio interno.

Walesa también advirtió que una victoria rápida puede abrir problemas más hondos después, incluso el riesgo de una guerra civil. Esa observación importa porque recuerda que el derrumbe de una dictadura no resuelve por sí solo el vacío político que deja detrás. En la isla, donde el régimen ha destruido instituciones y aplastado la vida cívica, la transición exigiría mucho más que sanciones, discursos o promesas desde Miami o Washington.

El exmandatario polaco habló además de su conversación reciente con María Corina Machado y dijo que seguirá participando en la lucha por la libertad de Venezuela, Cuba y otros países. La escena dejó otra lectura evidente: la batalla contra los regímenes autoritarios de la región sigue conectada y el castrismo continúa dependiendo de alianzas externas y de la inercia de una resistencia interna castigada por años de vigilancia, cárcel y exilio.

La frase central de Walesa terminó siendo también una advertencia al exilio: usar el momento, no depender de él. Para Cuba, donde cada apertura aparente ha sido administrada por el régimen para ganar tiempo, el planteamiento confirma que la salida verdadera sigue atada a una ruptura política de fondo y a la responsabilidad de quienes han mantenido al país sometido.

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