El régimen volvió a golpear este domingo a las Damas de Blanco, con detenciones y cercos policiales en varias provincias del país para impedir que sus integrantes llegaran a las iglesias y pidieran la liberación de los presos políticos.
En Matanzas, la represión recayó sobre Caridad Burunate, Asunción Carrillo, Maritza Acosta Perdomo y Eugenia Roque, que fueron arrestadas cuando intentaban sumarse a la misa dominical. Otras activistas quedaron sitiadas por la policía política, entre ellas Brenda Ramos, en Cárdenas, donde el operativo se desplegó frente a su vivienda para bloquearle la salida.
Las opositoras fueron liberadas en la tarde del mismo domingo, después de una jornada marcada por el control policial y el mensaje habitual del aparato represivo: ninguna expresión pública de rechazo al régimen queda fuera de vigilancia. El hostigamiento responde a una lógica sostenida contra un movimiento que, desde hace años, ha sido blanco de detenciones, cercos y amenazas por ejercer un derecho elemental en Cuba: reunirse y reclamar libertad.
La represión contra estas mujeres se reactivó el 11 de enero, primer domingo del año en que volvieron a salir a las calles. Ese día también fue arrestada Berta Soler junto a su esposo, el exprisionero político Ángel Moya, cuando se disponían a manifestarse por la libertad del pueblo. Ambos fueron liberados al día siguiente.
Las Damas de Blanco, fundadas en 2003, agrupan a esposas y familiares de presos políticos cubanos. Su sola presencia en una iglesia sigue bastando para que el régimen despliegue la policía política y trate de cortar, por la fuerza, una demanda que no desaparece: la libertad de los encarcelados por motivos políticos.

Sé el primero en comentar