Trump endurece la presión sobre Cuba en su primer año de mandato

Donald Trump llega al primer año de su segundo mandato con una ofensiva más dura contra La Habana y un mensaje de poder que su Casa Blanca ha vendido como cumplimiento de promesas. El aniversario lo ha usado el propio aparato presidencial para celebrar seguridad fronteriza, economía y política exterior, pero en el caso cubano el balance apunta a una línea de choque más agresiva, con efectos directos sobre el régimen y su red de apoyo.

La Casa Blanca difundió un video en el que exaltó el regreso de la “fuerza” y de “Estados Unidos Primero”. Karoline Leavitt, portavoz presidencial, aseguró a Fox News que Trump había cumplido sus principales compromisos de campaña. En esa misma línea, el Departamento de Estado habló de “victorias” y de una política exterior guiada por la fuerza, mientras Marco Rubio y varios congresistas republicanos y cubanoamericanos celebraron el aniversario como si se tratara de una restauración de la soberanía estadounidense.

En paralelo, Trump ha usado su nuevo período para reforzar la presión sobre el régimen cubano con medidas que reactivan la estrategia de máxima presión. Su administración volvió a colocar a La Habana en la lista de Estados Patrocinadores del Terrorismo, impuso restricciones de visado a funcionarios del régimen y a figuras cercanas, y reactivó el Título III de la Ley Helms-Burton, que abre la puerta a demandas en tribunales estadounidenses por negocios vinculados a propiedades confiscadas en Cuba.

Más tarde, un Memorando Presidencial de Seguridad Nacional ratificó la prohibición de transacciones, directas o indirectas, con entidades controladas por los militares cubanos, entre ellas GAESA y sus afiliadas. También reafirmó la prohibición legal del turismo estadounidense a la isla y ordenó revisar abusos a los derechos humanos, además de elaborar un informe sobre fugitivos estadounidenses protegidos o residentes en Cuba. Para el aparato de poder en La Habana, el cerco económico y político se hace más estrecho.

Trump además dejó abierta una conversación con Cuba tras la captura en Venezuela de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Dijo que su gobierno habla con La Habana y advirtió en Truth Social que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba” después de los hechos en Venezuela. En su mensaje, insistió en que la isla está “a punto de caer” por el colapso del apoyo económico venezolano, una señal que disparó expectativas entre cubanos dentro y fuera del país.

El presidente también habló de personas que, según dijo, fueron obligadas a salir de Cuba bajo coacción y prometió que su gobierno se encargará de ellas. Ese discurso conecta con la realidad del éxodo cubano y con la presión creciente sobre un régimen que depende de subsidios externos, controles internos y represión para sostenerse. En Washington, la línea quedó clara: más castigo al castrismo, más vigilancia sobre sus redes y menos margen para su maquinaria política y financiera.

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