Washington puso en marcha los primeros envíos de ayuda humanitaria directa a Cuba y, al mismo tiempo, responsabilizó al régimen de la crisis que golpea a la isla. Jeremy P. Lewin, subsecretario de Estado en funciones para Asuntos de Asistencia Exterior, Humanitarios y de Libertad Religiosa, describió la emergencia como una situación creada por la incompetencia y la represión de La Habana.
La declaración salió en una sesión informativa del Departamento de Estado celebrada el 15 de enero, donde se confirmó el envío inicial de tres millones de dólares. Esa asistencia forma parte del compromiso asumido por la administración de Donald Trump tras el paso del huracán Melissa, pero en esta ocasión la ruta quedó trazada para evitar que el aparato estatal cubano meta la mano en los recursos.
La ayuda está siendo canalizada por la Iglesia católica y Cáritas Cuba. Washington apuesta por esa vía para que la distribución llegue a la gente y no termine atrapada por el control político del régimen. Lewin agradeció a ambas instituciones por asumir el riesgo y recordó que en el pasado las autoridades cubanas han bloqueado intentos de entrega directa.
El funcionario estadounidense insistió en que la posición de su gobierno es con el pueblo cubano y no con sus dirigentes. También advirtió que, si el régimen interfiere, roba o desvía los suministros, tendrá que responder ante su propia población y ante Estados Unidos. La línea de Washington apunta a una nueva forma de asistencia, separada del aparato estatal, y su continuidad dependerá del comportamiento de las autoridades cubanas.
Lewin ubicó el huracán dentro de un cuadro más amplio y duro. Dijo que el desastre natural representa solo una parte pequeña de una crisis humanitaria mayor, nacida de seis décadas de fracaso político y económico. En su criterio, la situación cubana responde al sistema impuesto en la isla y no a sanciones ni a la falta de petróleo.
En esa misma comparecencia, el subsecretario descartó contradicciones entre la ayuda humanitaria y el corte de los envíos de petróleo venezolano a Cuba tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses. Sostuvo que ese crudo no beneficiaba al pueblo cubano y que funcionaba como un pago ilegítimo del régimen de Maduro a sus protectores en La Habana.
El primer envío llegó a Holguín mediante vuelos chárter organizados por un contratista del Departamento de Estado. Otras entregas saldrán por vía marítima hacia distintas provincias. Los paquetes contienen arroz, frijoles, pasta y productos enlatados, que Cáritas Cuba deberá repartir de forma directa.
La respuesta del régimen siguió el libreto de siempre: descalificar y politizar hasta una lata de atún. El canciller Bruno Rodríguez calificó la operación como un “gesto oportunista”, mientras Lewin respondió que no hay nada político en bolsas de arroz ni en alimentos básicos. La acusación quedó clara: quien convierte esta ayuda en disputa ideológica es el propio régimen, incapaz de garantizar comida y alivio a su pueblo.

Sé el primero en comentar