El euro cerró la jornada en 28,36 pesos cubanos al cambio oficial, un salto de 1,39% frente a los 27,97 pesos de la sesión anterior. La cifra confirma la tensión que sigue arrastrando el mercado cambiario cubano, donde cada movimiento de la divisa golpea de inmediato la vida diaria de una población ya asfixiada por la inflación y el desorden económico del régimen.
En los últimos siete días, la moneda europea acumuló un aumento de 1,99% y en la comparación anual todavía muestra una subida de 5,6%. Ese comportamiento deja al descubierto una realidad incómoda para el aparato económico oficial: el peso cubano sigue perdiendo terreno y el dinero de los trabajadores vale cada vez menos.
La jornada anterior había cerrado con una baja de 0,75%, pero el rebote de este cierre volvió a romper cualquier intento de estabilidad. La variación de corto plazo fue además más intensa que la observada en el último año, una señal de que el mercado se mueve con sobresaltos y de que la moneda nacional sigue expuesta a una fragilidad estructural que el régimen no ha sabido, o no ha querido, corregir.
En Cuba, estas cifras no se quedan en el terreno de la estadística. Impactan en las compras, en los ahorros, en la recarga, en la comida y en todo lo que depende del acceso a divisas. Mientras el régimen insiste en administrar la crisis con controles y consignas, el euro sigue marcando el ritmo real de una economía donde el peso se deprecia y la gente paga la factura.

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