Canadá pidió a sus ciudadanos extremar precauciones en Cuba ante el empeoramiento de la crisis de electricidad, combustible y bienes básicos, un derrumbe que ya afecta la movilidad, los servicios hoteleros y la capacidad del país para sostener lo elemental. La advertencia llega en un momento en que la isla sigue atrapada en apagones prolongados, escasez y un desorden operativo que castiga tanto al visitante como al cubano de a pie.
La alerta canadiense advierte que los cortes de energía pueden superar las 24 horas y que, aunque muchos hoteles disponen de generadores, la falta de combustible compromete la alimentación, el agua corriente y el agua caliente. En un país donde el régimen ha normalizado el racionamiento eléctrico, los apagones programados e inesperados se han convertido en parte de la rutina, con el consiguiente riesgo para quienes viajan y para quienes dependen de servicios que ya funcionan al borde del colapso.
El problema no se limita a la electricidad. La escasez de combustible ha golpeado el transporte, ha creado colas interminables en las estaciones de servicio y ha dejado a algunos viajeros varados con autos de alquiler. Ottawa recomendó a sus ciudadanos mantenerse informados, seguir las indicaciones de las autoridades locales y registrarse en el servicio de Registro de Canadienses en el Extranjero para facilitar su localización en caso de emergencia.
Las autoridades canadienses también aconsejan llevar dinero extra y suministros esenciales, ante la posibilidad de que los cajeros automáticos no funcionen. Wayne W. Smith, director del Instituto de Investigación en Hotelería y Turismo de la Escuela de Administración Ted Rogers de la Universidad Metropolitana de Toronto, sugirió además portar una copia impresa del pasaporte y medicamentos de uso personal, porque esos insumos pueden escasear o resultar demasiado caros en la isla.
La advertencia coincide con una caída del turismo canadiense hacia Cuba. Según cifras oficiales cubanas, en 2025 viajaron a la isla unos 754.000 canadienses, un 12,4% menos que en 2024, una baja que golpea al principal mercado emisor de visitantes del país caribeño.
En paralelo, la embajada de Estados Unidos en Cuba también alertó sobre el deterioro del sistema eléctrico y el aumento de protestas dirigidas por el régimen contra intereses estadounidenses. La crisis energética ha dejado de ser un problema técnico para convertirse en una amenaza directa contra negocios, hospitales, hoteles y la vida diaria de millones de cubanos.
La Unión Eléctrica reconoce que hasta el 62% de la isla queda sin suministro simultáneamente en los picos de demanda. Además, nueve de las 16 termoeléctricas del país están fuera de servicio por averías o por falta de combustible. Ese desplome de la generación eléctrica estrangula la economía y alimenta el malestar social que ya ha desembocado en manifestaciones recientes.

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