El jefe de la Misión de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, lanzó una de las acusaciones más duras contra el régimen al afirmar que la revolución cubana ha fracasado y que la isla atraviesa un deterioro económico y social profundo. Su juicio apunta al derrumbe energético, la caída del turismo y el aumento de la inseguridad, un retrato que confirma la ruina diaria que sufren los cubanos bajo el control del poder.
Hammer habló en una entrevista con Telemundo, poco después de regresar de Cuba, y aseguró que vio de cerca el empeoramiento de las condiciones de vida en los últimos meses. Describió una infraestructura energética colapsada y un país donde, según dijo, “todo está yendo mal”. Esa evaluación llega en un momento en que el régimen insiste en maquillar la crisis mientras la población paga la factura con apagones, escasez y transporte cada vez más precario.
El diplomático también rechazó que el deterioro actual responda a las medidas de la administración de Donald Trump. Sostuvo que la situación ya era crítica antes de las decisiones recientes de Washington y afirmó que el embargo estadounidense no bloquea la entrada de alimentos ni medicinas. Recordó además que Cuba mantiene comercio con numerosos países, con lo que desplazó el peso del desastre hacia el manejo interno del país y no hacia la narrativa oficial de La Habana.
Su señalamiento más duro fue directo al corazón del régimen: los recursos, dijo, se usan para sostener una máquina represiva del Estado. Cuestionó que exista combustible y vehículos para la policía mientras buena parte de la población carece de electricidad y transporte. Esa comparación desnuda la prioridad del poder cubano, que protege el aparato de control antes que resolver la vida de la gente.
Hammer fue más lejos y aseguró que el escenario no es sostenible. Citó lo que le dicen cubanos de a pie: que la revolución ha fracasado y que ellos lo ven todos los días. También adelantó que prevé un cambio político en Cuba durante 2026, aunque evitó dar detalles sobre la forma en que ocurriría.
El funcionario admitió que existen conversaciones con sectores del poder y comparó el proceso con lo ocurrido recientemente en Venezuela, al sugerir que parte de la propia cúpula entiende el agotamiento del modelo. En paralelo, insistió en que cualquier transición debe abrir espacio a mayores libertades y a una reconstrucción profunda del país, sin legitimar la permanencia del régimen.
En otra declaración reciente, Hammer fue todavía más brutal al describir la pobreza observada en comunidades afectadas por el huracán Melissa. Dijo que, de haber cerrado y abierto los ojos en esos barrios, habría sentido que estaba en África, y comparó lo visto con la República Democrática del Congo. La frase resume la magnitud de la miseria que el régimen ha normalizado en la isla y que ya no puede esconder detrás de propaganda ni discursos vacíos.
Mike Hammer acusó al régimen cubano de llevar al país al colapso y aseguró que la revolución ha fracasado ante la miseria, los apagones y la represión.[18][

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