Miami-Dade rechaza un pacto que preserve la dictadura cubana

La comisionada de Miami-Dade Natalie Milian Orbis salió este viernes a cerrar filas contra cualquier negociación entre Estados Unidos y el régimen cubano que deje intacto el sistema de partido único en la isla. Su reacción llegó después de que Miguel Díaz-Canel confirmara contactos con funcionarios estadounidenses, y puso sobre la mesa el reclamo que domina en el exilio: no aceptar un acuerdo que le dé oxígeno político a La Habana sin cambios de fondo.

Milian Orbis dejó clara su postura en X al calificar de inaceptable toda negociación que preserve una dictadura comunista de partido único mientras se apartan los requisitos básicos de la Ley Libertad. El mensaje apunta directo al corazón del problema cubano: el régimen busca interlocución y alivio, pero sigue negando elecciones libres, libertades civiles y derechos humanos elementales.

La funcionaria defendió además la política de presión aplicada por la administración de Donald Trump y sostuvo que la firmeza empuja a los regímenes autoritarios a moverse. En el caso cubano, esa lectura coincide con una verdad incómoda para La Habana: cuando el castrismo se sienta a hablar, lo hace bajo presión, no por voluntad de abrir el país.

Milian Orbis también recordó que la Ley Libertad establece condiciones precisas para levantar sanciones: una transición irreversible hacia una democracia multipartidista, respeto pleno a los derechos humanos y las libertades civiles, y medidas concretas para devolver o compensar las propiedades confiscadas a familias cubanas y cubanoamericanas. Esa exigencia no es retórica de campaña; toca uno de los abusos más duraderos del régimen y una deuda histórica que sigue abierta.

Su advertencia va más allá del debate diplomático. Mientras el régimen siga cerrando el paso a elecciones competitivas, persiguiendo a los disidentes y negándose a reconocer los derechos de propiedad, Estados Unidos no debería legitimar ni financiar su permanencia en el poder. Cualquier entendimiento que ignore esas condiciones terminaría sosteniendo la misma maquinaria que ha vaciado de derechos a la isla.

El pronunciamiento también refleja la presión política que llega desde la comunidad cubana en Miami, que no está dispuesta a aceptar una salida que deje al pueblo cubano sin democracia, sin restitución de bienes y sin garantías mínimas. En medio de la crisis económica y política que atraviesa la isla, el régimen vuelve a buscar margen de maniobra, pero el exilio insiste en que no puede haber premio sin cambios verificables.

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