El euro llegó este domingo a 580 pesos cubanos en el mercado informal y confirmó, una vez más, el derrumbe del peso frente a las monedas fuertes que hoy mandan en la calle. El dólar se mantuvo en 510 CUP y la MLC en 400, según el monitoreo diario de elTOQUE, convertido ya en la referencia real para medir cuánto vale la moneda nacional en Cuba.
La nueva subida del euro no es un movimiento aislado ni una simple oscilación del mercado. Resume el deterioro acumulado de la economía cubana, la escasez de divisas en el sistema estatal y la dependencia cada vez mayor de un mercado paralelo que refleja con más honestidad que las tasas oficiales la vida económica del país. Cuando una moneda extranjera se dispara así, lo que se encarece de inmediato es todo lo que la familia cubana necesita para sobrevivir: comida, transporte, medicinas y cualquier ahorro mínimo para salir adelante.
Hace cerca de un año, el euro rondaba los 350 CUP. Desde entonces siguió una trayectoria ascendente que primero lo llevó por encima de los 400 pesos, luego cerca de los 450 y más tarde a episodios de volatilidad que lo acercaron a los 540 antes de retroceder temporalmente. Esa caída fue breve. En las últimas semanas volvió a subir hasta alcanzar el nivel más alto registrado, una señal clara de que el peso no encuentra suelo en medio de la inflación, los salarios pulverizados y la dolarización parcial que el régimen ha tolerado mientras deja a la población a merced del mercado negro.
La comparación con el valor de hace doce meses deja una fotografía brutal: el euro ha subido más de 200 pesos y el peso cubano perdió cerca del 65 % de su valor frente a la moneda europea en ese período. Esa devaluación no solo golpea a quienes reciben remesas o compran divisas para protegerse; también castiga a los trabajadores estatales, a los jubilados y a cualquiera que dependa de ingresos en CUP, el salario que el régimen sigue presentando como base de la economía mientras se hunde en la práctica.
En Cuba, el mercado informal dejó de ser una esquina de intercambio y pasó a marcar la realidad. Es allí donde se fija el precio verdadero del dinero, lejos de las tasas que impone el sistema financiero estatal y de los discursos oficiales que no logran frenar la caída. El récord del euro confirma que el peso cubano sigue perdiendo terreno a toda velocidad y que el costo de la crisis lo paga, como siempre, la gente común.

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