La cifra de presos por motivos políticos en Cuba subió a 1.214 tras el informe de febrero de Prisoners Defenders, un nuevo máximo que deja otra vez al régimen frente al costo humano de su maquinaria represiva. El recuento añade 28 reclusos nuevos, un fallecido bajo custodia estatal y más señales de deterioro dentro de las cárceles.
Ese número golpea de frente a las familias que cargan con detenciones, condenas y ausencia prolongada, mientras el aparato penal sigue castigando la crítica como si fuera una amenaza al poder. La organización explicó que la mayoría de los nuevos detenidos fue acusada de propaganda contra el orden constitucional, una figura usada para perseguir carteles, grafitis y mensajes políticos en internet.
Entre los nombres citados aparecen diez panameños detenidos por pintadas críticas con el Gobierno y el sistema político, además de dos influencers cubanos del proyecto El Cuartico, dedicado a comentar la realidad política, social y económica del país. El mensaje del régimen vuelve a ser el mismo: cualquier gesto de desacuerdo puede terminar en expediente, cárcel o castigo ejemplarizante.
El informe también describe un panorama penitenciario en franco deterioro. Prisoners Defenders aludió a hechos en la prisión de alta seguridad de Canaleta, donde un motín el 18 de febrero estuvo marcado por el hambre, los malos tratos y el descontento con el Gobierno cubano, según el testimonio de un recluso facilitado a EFE. En esa realidad, la cárcel funciona como espacio de castigo político y abandono, no como centro de cumplimiento de sanciones.
La ONG señaló además que 31 de los presos políticos fueron detenidos cuando eran menores de edad. De ellos, 16 recibieron condenas por sedición y la pena media alcanza cinco años de privación de libertad. Con la edad penal mínima fijada en 16 años, el régimen exhibe hasta dónde llega cuando decide criminalizar a adolescentes por razones políticas.
El cuadro se agrava con la salud de los reclusos. Prisoners Defenders informó de 467 presos políticos con patologías médicas graves y 47 con trastornos graves de salud mental sin tratamiento médico o psiquiátrico adecuado. La represión cubana no se limita al encierro: también se sostiene en el deterioro físico, la negligencia y la negación de cuidados básicos dentro del sistema penitenciario.
La propia serie mensual confirma la persistencia del problema. Entre el 1 de marzo de 2025 y el 28 de febrero de 2026, la lista sumó 168 presos políticos nuevos, un promedio de 14 cada mes. Cuba llega así a otro récord vergonzoso que desnuda la fragilidad de un sistema que sigue necesitando presos para sostener el control interno.

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