La crisis de combustible en Cuba ya golpea de frente la conectividad aérea del país y obliga a varias aerolíneas internacionales a cambiar sus operaciones. Air France confirmó que mantendrá sus vuelos a La Habana, pero con una parada técnica en Nassau, Las Bahamas, para repostar fuera de la Isla. La medida alarga los trayectos y abre la puerta a reprogramaciones, otra señal del deterioro que arrastra el sector aéreo cubano por culpa del régimen y su incapacidad para garantizar suministros básicos.
La francesa no actúa sola. Air Canada suspendió todas sus operaciones a Cuba tras los avisos oficiales que alertan sobre la falta de combustible en los aeropuertos de la Isla. La compañía canadiense operará vuelos vacíos en los próximos días para sacar de regreso a Canadá a unos 3 mil clientes que habían sido llevados a instalaciones cubanas dentro de paquetes turísticos. El golpe es directo: menos vuelos, más retrasos y una industria turística cada vez más expuesta al desorden de una economía asfixiada.
También Iberia y Air Europa anunciaron cambios. La aerolínea española activó una flexibilización de tarifas para los pasajeros con boletos ya emitidos que quieran modificar sus viajes, mientras Air Europa decidió repostar en Santo Domingo en la ruta Madrid-La Habana, con demoras inevitables para los viajeros. La cadena de ajustes muestra hasta qué punto la aviación internacional ha tenido que adaptarse al colapso del abastecimiento en Cuba, en vez de operar con normalidad dentro del país.
Desde Rusia también llegaron señales de cautela. Un reporte del medio URA.RU confirmó que las aerolíneas rusas seguirán volando hacia Cuba, aunque con modificaciones en las rutas por el deterioro del suministro de combustible de aviación. En paralelo, una alerta internacional NOTAM emitida por el aeropuerto José Martí y registrada por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos indicó que los nueve aeropuertos internacionales del país no contaban con el combustible necesario para operar durante al menos un mes. Después, el Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba y la Corporación de la Aviación Civil Cubana negaron la información, una respuesta que encaja con la costumbre del régimen de maquillar la crisis mientras las aerolíneas toman decisiones para protegerse.
La verdad, sin embargo, se impone sola: Cuba vive una de las peores crisis de su historia reciente y la falta de combustible ya desordena hasta el tráfico aéreo. Tras el operativo militar de Estados Unidos en Venezuela que capturó a Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, la Isla perdió a uno de sus principales proveedores de combustible. A finales del mes pasado, Trump firmó una orden ejecutiva que impone un arancel a productos de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba. El régimen quedó atrapado entre su dependencia externa, sus alianzas políticas y su incapacidad para sostener servicios mínimos sin improvisar ni mentir.

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