La intelectual cubana Alina Bárbara López Hernández respondió con dureza a la comparecencia televisada de Miguel Díaz-Canel, en la que el gobernante volvió a exigir sacrificios a una población exprimida por la crisis energética y el derrumbe económico. Su mensaje, difundido en redes sociales, dejó una frase que resume el hartazgo que se acumula dentro de Cuba: cuando un país toca fondo, pedir más sacrificio es una inmoralidad.
López escribió que, tras llegar a ese límite, lo único que queda es quedar sepultados, y afirmó que los cubanos no están dispuestos a aceptar ese destino. En su criterio, el régimen ya agotó su repertorio de promesas, aplazamientos y discursos anestesiantes, y sigue descargando sobre la gente el costo de su propia ruina.
La ensayista también atacó de frente la puesta en escena de Díaz-Canel, a quien llamó “mensajero nervioso y disléxico” después de una intervención en la que habló durante más de una hora sobre la falta de combustible, el llamado “bloqueo energético” y la necesidad de resistir. El tono del mensaje, lejos de transmitir soluciones, reforzó la imagen de un poder agotado, incapaz de ofrecer otra respuesta que no sea pedir aguante.
Para López, esa comparecencia confirmó que el tiempo político de la cúpula castrista se agotó. Lo dijo sin rodeos: la clase política que sostiene al régimen ya llegó a su fin histórico, y el espacio que se abre pertenece a la ciudadanía. Esa lectura encaja con el creciente rechazo que despierta el discurso oficial cada vez que intenta maquillar la escasez, la falta de combustible y el deterioro general del país.
La intelectual, además, arrastra años de vigilancia y hostigamiento por parte de la Seguridad del Estado debido a su activismo y su defensa de los derechos ciudadanos. Ha denunciado de forma reiterada la censura, la represión contra el pensamiento crítico y la ausencia de un diálogo político real en Cuba. Su intervención vuelve a situarla entre las voces que el régimen intenta aislar, pero que terminan expresando con claridad el cansancio de una sociedad a la que siguen exigiendo sacrificios mientras la respuesta oficial sigue siendo la misma: resistencia, silencio y obediencia.

Sé el primero en comentar