Apagón masivo deja sin luz a media Habana

Un apagón masivo dejó este viernes a amplias zonas de La Habana sin electricidad después de un disparo automático de frecuencia que golpeó varias subestaciones de la capital. El corte alcanzó a Boyeros, Playa, Marianao, Plaza, Cerro y Centro Habana, en una ciudad que ya vive al filo de los apagones diarios y de un sistema eléctrico cada vez más inestable.

La Empresa Eléctrica de La Habana confirmó afectaciones en las subestaciones de Plaza, Príncipe, Tropical y Rincón, mientras Lázaro Manuel Alonso divulgó que la avería primaria podría estar en la subestación de la CUJAE, según explicó Lázaro Guerra Hernández, director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas. Las autoridades dijeron que trabajaban para restablecer el servicio cuanto antes, la misma promesa repetida cada vez que el colapso alcanza a la capital.

El hecho llegó en medio de un escenario energético crítico. Para el horario pico, la Unión Eléctrica había previsto una disponibilidad de 1.412 MW frente a una demanda máxima de 3.150 MW. La cuenta ya dejaba un déficit de 1.738 MW y una afectación proyectada de 1.768 MW, un retrato claro de la precariedad con que el régimen sostiene el país en materia de generación eléctrica.

Horas antes, la propia UNE había informado la salida de servicio de la Unidad 1 de la CTE Ernesto Guevara de la Serna, que entró en vía libre de emergencia por una falla en el regulador de velocidad. Esa incidencia provocó la actuación del DAF en el sistema y añadió 44 MW afectados, todavía en proceso de restablecimiento. El sistema volvió a mostrar que no aguanta más presión y que cada avería importante arrastra al resto de la red como fichas de dominó.

En la práctica, la interrupción dejó otra vez a miles de habaneros atrapados entre el calor, la incertidumbre y los cortes programados y no programados que ya forman parte de la rutina nacional. La capital, que el poder suele exhibir como escaparate, termina viviendo las mismas carencias que el resto del país cuando el aparato eléctrico se viene abajo.

La crisis no responde a un accidente aislado. Los datos ofrecidos por la UNE y por las propias autoridades describen un sistema marcado por averías frecuentes, termoeléctricas obsoletas, falta de mantenimiento y limitaciones estructurales de generación. Esa combinación mantiene a Cuba en un déficit crónico de capacidad y deja a la población pagando el costo directo de la incapacidad del régimen para sostener servicios básicos.

Hasta el cierre de esta información no se había anunciado un tiempo estimado para el restablecimiento total del servicio en las zonas afectadas.

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