La unidad 5 de la termoeléctrica Antonio Maceo, Renté, en Santiago de Cuba, salió del sistema este miércoles en “vía libre de emergencia” y volvió a empujar hacia arriba una crisis eléctrica que ya castiga al país con apagones de hasta 1,900 megavatios en el horario pico.
La propia Unión Eléctrica informó la salida imprevista de la unidad alrededor de las 11:30 de la mañana. La avería cayó sobre un Sistema Eléctrico Nacional que ya estaba al límite: a las 6:00 a.m. la disponibilidad era de 1,120 MW frente a una demanda de 2,337 MW, con afectaciones de 1,225 MW desde temprano.
La incidencia en Renté golpea con fuerza al oriente cubano, donde esa planta figura entre las principales fuentes de generación. En un país que vive entre cortes programados, desconexiones repentinas y promesas incumplidas, cada salida de servicio se traduce en más horas sin electricidad para hogares, hospitales, comercios y centros de trabajo.
El régimen sigue arrastrando un parque termoeléctrico envejecido, mantenimientos atrasados y una falta crónica de combustible que ya no deja margen para disimulos. A eso se suma la incapacidad de modernizar un sistema que opera con varias unidades fuera de servicio y depende de parches que no resuelven el fondo del problema.
Las autoridades han insistido en parques solares y otras salidas parciales, pero el impacto de esas iniciativas sigue siendo insuficiente frente al déficit estructural de generación, sobre todo cuando cae la noche y sube la demanda. La realidad es la misma de siempre: el cubano paga el costo de una red eléctrica agotada, administrada por un Estado que no ha podido sostener lo básico.
Hasta ahora, la Unión Eléctrica no ha dicho cuánto tiempo permanecerá fuera de servicio la unidad 5 ni cuánto más empeorará el pronóstico de apagones para el resto del día. La nueva avería confirma que el sistema no solo está en crisis: está funcionando al borde del colapso.

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