Más de 62 integrantes de Bienestar Animal Cuba en La Habana han sido citadas en días recientes por la policía política y por órganos de la Seguridad del Estado, según denunció la propia organización en un comunicado difundido en Facebook. El grupo asegura que todas las personas llamadas hasta ahora son mujeres y que ya existen nuevas citaciones para los próximos días, lo que interpreta como una campaña sostenida de hostigamiento contra la asociación.
La denuncia apunta directo al método habitual del régimen: presión, miedo y desgaste para romper cualquier estructura independiente que no se pliegue al control oficial. BAC sostiene que durante esos interrogatorios las autoridades insisten en que las citadas abandonen la organización y dejen solo a su fundador, una maniobra pensada para desarmar el proyecto desde dentro y empujarlo a una quiebra operativa.
La organización afirma que ha seguido de cerca cada movimiento y que parte de la información ha sido trasladada de forma controlada a través de Signal. En su relato, algunas colaboradoras fingen facilitar datos para proteger su integridad personal y, al mismo tiempo, permitir que BAC anticipe preguntas, identifique objetivos y limite daños. El comunicado insiste en que la agrupación conoce lo que ocurre en esas citaciones y también lo que vendrá después.
El texto incorpora además una acusación grave: BAC dice haber detectado infiltrados dentro del propio movimiento, personas que ya formaban parte de los órganos de la Seguridad del Estado y que se introdujeron deliberadamente para cooperar con la contrainteligencia. La organización asegura que esas identidades están documentadas y que en los próximos días las hará llegar a autoridades fuera de Cuba para dejar constancia de esas conductas y de su responsabilidad.
Entre los blancos de la ofensiva, BAC señala el inmueble adquirido para convertirlo en refugio. Lo describe como una vivienda comprada con años de esfuerzo colectivo, donaciones desde la Isla y la diáspora, y aportes personales del fundador. La amenaza de decomiso, sostiene, busca golpear el trabajo material del grupo y también su valor simbólico.
La organización suma otra línea de ataque: una campaña para desacreditar sus finanzas y fabricar delitos donde dice que no existen. En su comunicado menciona la posible confiscación de tarjetas, el intento de manchar la gestión de tesorería y hasta el uso de un triciclo que fue del fundador y que en su momento prestó a BAC como pretexto para armar un caso económico. El grupo defiende su transparencia financiera como una de sus bases más firmes.
BAC sitúa el origen de esta presión en abril de 2024, cuando varios coordinadores fueron citados de urgencia y recibieron una orden explícita: abandonar la organización, crear una nueva asociación sin su fundador o eliminarlo del proyecto. Desde entonces, asegura, quedó claro que se trataba de un plan sostenido, con infiltración interna, descrédito, tensiones provocadas y el intento de desconocer un liderazgo legítimo.
Frente a ese cerco, la asociación dice haber reconfigurado su estructura. Afirma que protegió a su fundador, desmontó zonas vulnerables, depuró espacios infiltrados y creó un sistema de coordinación paralelo, discreto y operativo. También asegura que creció hasta convertirse en una comunidad de más de 56.000 personas en redes sociales, con capacidad de respuesta en distintos puntos del país y sin depender de un grupo pequeño y visible.
El hostigamiento, según la denuncia, también alcanzó a la vida privada. BAC sostiene que se ha presionado a familiares del fundador, que se han usado mentiras para angustiar a su madre enferma de los nervios y que se han creado perfiles falsos para provocar conflictos con su expareja. La organización describe esa práctica como una estrategia de desgaste psicológico propia del aparato represivo.
En paralelo, BAC afirma que informó de forma directa y documentada a autoridades estadounidenses, a la Embajada de Estados Unidos en Cuba y a la Embajada de Panamá, que actúa como mediadora. El comunicado cierra con una advertencia de continuidad: la organización dice que no va a desaparecer y que, si le cierran un espacio, abrirá otros; si presionan a unas personas, otras tomarán el relevo.

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