Un buque con 330.000 barriles de crudo ruso llegó a la costa norte occidental de Cuba en medio del colapso energético que castiga a la isla. El petrolero Jasper, sancionado por la Unión Europea y Reino Unido, permanece a 15,7 millas náuticas al norte de la bahía de Matanzas, según datos del Instituto de Energía de la Universidad de Texas facilitados a EFE.
La embarcación navega con bandera de Vanuatu y zarpó del Mar Negro alrededor del 14 de noviembre de 2025. De acuerdo con su calado, iba completamente cargada. La llegada de este cargamento confirma la dependencia del régimen cubano de suministros externos para sostener un sistema eléctrico agotado, sin divisas y hundido por su propia incapacidad de gestión.
Se trata del tercer buque que arriba a Cuba en menos de una semana, después de los dos enviados por México. El dato describe una isla sometida a cortes eléctricos de 20 horas o más en amplias zonas del territorio, mientras la crisis energética se arrastra desde mediados de 2024 por las averías de las termoeléctricas obsoletas y la falta de dinero para comprar combustible.
En apenas doce meses, el Sistema Eléctrico Nacional ha sufrido cinco colapsos totales y varios parciales. Esa secuencia deja al descubierto la ruina de un sector destruido por años de abandono, inversión insuficiente y control centralizado, con la población pagando el precio en apagones interminables y vida cotidiana paralizada.
Los 330.000 barriles que transporta el Jasper apenas aliviarían el déficit de crudo de un día. Cuba necesita alrededor de 110.000 barriles diarios para cubrir sus necesidades energéticas básicas, de los cuales unos 40.000 provienen de la producción nacional. La Oficina Nacional de Estadística e Información reconoce que el 60 % del combustible consumido en la isla es importado y que el 65 % del total requerido se destina a las termoeléctricas.
Estudios independientes señalan además que cerca de la mitad de las necesidades de combustible del país se cubren con importaciones de crudo de Venezuela, México y, en mucha menor medida, Rusia. En los últimos años, Venezuela llegó a aportar unos 50.000 barriles diarios, pero desde 2024 ese volumen cayó a entre 10.000 y 30.000. Ni Caracas ni La Habana publican esos datos.
La reducción de los envíos desde México, que pasaron de un promedio de 22.000 a 25.000 barriles diarios a unos 5.000, y el despliegue naval estadounidense frente a las costas venezolanas empujaron a la isla a la situación extrema que hoy enfrenta. El anuncio de Donald Trump sobre un bloqueo naval a los petroleros sancionados de la flota fantasma añade otra presión sobre el suministro que sostiene, a duras penas, al régimen de La Habana.

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