Calabria abre una vía para médicos cubanos fuera de La Habana

La Autoridad Sanitaria de Calabria dio un paso que puede mover el tablero de la contratación de médicos cubanos en Italia. Su aviso público para reclutar galenos con títulos no reconocidos en ese país abre una ruta individual, bajo reglas italianas, mientras el acuerdo bilateral con la empresa estatal Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos queda cada vez más expuesto a presión legal y política.

La convocatoria exige título de Medicina y especialización obtenidos en el extranjero, legalización de documentos, habilitación profesional en el país de origen, certificado de ausencia de antecedentes penales y dominio del italiano o del español. También pide entregar la documentación por las vías establecidas y con traducciones oficiales cuando corresponda. Sobre el papel, la puerta queda entreabierta para profesionales cubanos; en la práctica, el régimen les impone trabas que convierten ese camino en una carrera llena de obstáculos.

Los propios médicos cubanos en Calabria señalan el principal bloqueo: el certificado de “no inhabilitado”, que acredita que el profesional puede ejercer en su país de origen. A eso se suma la legalización de los títulos, un trámite que para muchos resulta casi imposible. Quienes están de misión no pueden moverse sin levantar sospechas en La Habana, y los regulados, impedidos de salir de Cuba, tendrían que explicar por qué buscan legalizar sus credenciales. El régimen mantiene la formación médica bajo control político y laboral, como ha hecho con otros sectores estratégicos de la isla.

La jugada de Calabria apunta también a despegarse de la dependencia directa de La Habana. El gobernador Roberto Occhiuto habló de abrir el mercado a profesionales sanitarios extranjeros y presentó la iniciativa como una extensión de una emergencia previa. Pero el nuevo aviso no menciona una ampliación automática del convenio con Cuba. Lo que crea es una vía paralela, caso por caso, con menos exposición jurídica para el sistema sanitario regional.

Ese cambio llega después de una investigación que documentó cómo los médicos cubanos enviados a Calabria conservan apenas una parte mínima del salario fijado en Italia, mientras el resto va a parar a la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos. El reportaje desató repercusiones mediáticas y políticas en Italia y volvió a colocar bajo la lupa un modelo denunciado por organizaciones y expertos como trabajo forzoso. La diferencia entre lo que paga el país receptor y lo que recibe el profesional resume el negocio del régimen: exportar médicos, cobrar por ellos y someterlos a una intermediación estatal opaca.

El acuerdo vigente entre Calabria y la comercializadora estatal mantiene un tope de 497 médicos cubanos, pero el nuevo aviso abre otra salida para quienes quieran desvincularse del intermediario cubano. En la práctica, la región italiana empieza a construir un mecanismo más transparente, menos vulnerable a sanciones y más alineado con su propia normativa.

El contexto internacional empuja en esa dirección. El Gobierno italiano ya advirtió a las regiones sobre el riesgo de sanciones de Estados Unidos si contratan médicos cubanos a través del régimen de La Habana. La Unión Europea también ha expresado preocupación por las denuncias de explotación laboral en este esquema. Calabria parece buscar una forma de resolver su escasez de personal sanitario sin seguir alimentando el aparato de intermediación de la dictadura cubana.

La medida no garantiza una entrada masiva de médicos cubanos. Sí abre una puerta para que algunos profesionales ya presentes en la región continúen trabajando con contratos directos, bajo supervisión institucional italiana y fuera del control de la empresa estatal. Ese cambio golpea el corazón del modelo, reduce el margen de chantaje de La Habana y ofrece a los galenos una salida laboral menos opaca.

El desgaste del esquema cubano también se siente en otros países. En el Caribe, varios gobiernos revisan o replantean sus acuerdos con Cuba para cubrir vacantes sanitarias, y en otros casos ya buscan sustitutos. Calabria se suma a esa tendencia y deja a la vista la fragilidad del negocio de exportación médica del régimen, cada vez más cuestionado dentro y fuera de Europa.

La convocatoria italiana no resuelve de golpe la crisis sanitaria de Calabria, pero sí expone el desgaste del mecanismo montado por La Habana para controlar y monetizar a sus médicos. Frente a la propaganda oficial cubana, la región avanza hacia un modelo más limpio, más legal y menos sometido a la maquinaria estatal que durante años ha convertido a los galenos en fuente de divisas y en rehenes del régimen.

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