China reafirma su apoyo al régimen cubano

La diplomacia china volvió a dejar claro su respaldo al régimen cubano con un lenguaje medido, pero inequívoco. Wang Yi prometió seguir ofreciendo apoyo y asistencia a la Isla “dentro de sus capacidades” durante un encuentro en Pekín con Bruno Rodríguez Parrilla, en una escena que vuelve a exhibir la dependencia política de La Habana frente a sus patrocinadores externos.

Según el comunicado de la Cancillería china, Wang trasladó la voluntad de Pekín de consolidar y ampliar la relación con Cuba y de trabajar con otras “naciones afines” para reforzar la solidaridad del “sur global” y mantener la paz regional y mundial. Detrás de esa fórmula diplomática asoma el mensaje de siempre: China se presenta como aliado de regímenes que le resultan útiles, mientras envuelve con retórica ideológica su apoyo a una dictadura agotada.

El canciller chino fue todavía más lejos al afirmar que su país respalda con firmeza a Cuba para proteger su soberanía nacional y su seguridad, y rechazó cualquier intento de privar al pueblo cubano de su derecho a sobrevivir y desarrollarse. También apeló al supuesto espíritu cubano de hacer frente al poder y no temer a las dificultades, un elogio que sirve para barnizar con propaganda la relación entre dos aparatos políticos que se sostienen mutuamente.

Rodríguez Parrilla respondió con el libreto habitual del castrismo. Agradeció el respaldo frente a los “bloqueos y sanciones” y la asistencia al desarrollo económico y local, y describió a China y Cuba como “hermanos y camaradas”. Esa frase resume la apuesta de la cúpula cubana: convertir la dependencia en virtud política y presentar como solidaridad lo que en realidad funciona como oxígeno para un sistema sin capacidad de sostener al país por sus propios medios.

La Cancillería china informó además de un encuentro del canciller cubano con Wang Huning, uno de los principales dirigentes del Partido Comunista de China. En esa reunión, Pekín prometió apoyo firme a la “justa lucha” de Cuba contra la “injerencia exterior”, mientras Rodríguez Parrilla aseguró que el Gobierno cubano quiere trabajar con China para “proteger la equidad y la justicia” internacional. El discurso es conocido: mucha consigna, poca solución para una Isla hundida en escasez y desgaste social.

La visita forma parte de una gira que busca respaldo de aliados tradicionales del régimen, entre ellos Rusia y Vietnam, ante el cerco energético impuesto por Estados Unidos. EFE señaló que China pidió públicamente a Washington poner fin al bloqueo, las sanciones y cualquier medida coercitiva contra Cuba. Para La Habana, ese respaldo internacional vale como tabla de salvación en medio de una crisis que el castrismo no logra resolver ni con propaganda ni con promesas.

El mismo despacho recordó que a finales de enero Xi Jinping aprobó una ayuda emergente para Cuba que incluye 80 millones de dólares en asistencia financiera y un donativo de 60.000 toneladas de arroz, además de una donación de 100 millones de dólares concedida en 2024. Las cifras dejan al descubierto una realidad incómoda para el poder en La Habana: el régimen sigue atado a la ayuda ajena para tapar urgencias y prolongar su supervivencia.

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