Cuba irá al Clásico Mundial pese al golpe de visados de EE.UU.

La Federación Cubana de Béisbol y Softbol confirmó que la isla sí viajará al VI Clásico Mundial de Béisbol, aunque Estados Unidos negó visa a ocho integrantes de la delegación. La decisión deja al equipo con menos personal para cumplir funciones ya asignadas y expone otra vez cómo la política y el deporte terminan chocando con Cuba en desventaja.

El anuncio llegó con el lenguaje habitual del aparato deportivo oficial: la federación calificó el rechazo como “discriminatorio, politizado y ajeno a las esencias del deporte”. También aseguró que cada uno de los excluidos debía cumplir tareas fijadas por los organizadores y que esas responsabilidades tuvieron que repartirse entre los pocos oficiales disponibles, incluidos miembros del cuerpo técnico.

En la práctica, eso coloca al conjunto cubano en una desventaja operativa evidente antes incluso de saltar al terreno. Menos manos para organizar, coordinar y asistir a la selección significa más presión sobre una estructura ya limitada. El régimen vuelve a vender como épica lo que en realidad revela precariedad, improvisación y dependencia de decisiones externas que golpean a la delegación y a la imagen que La Habana intenta proyectar.

El Inder también reaccionó con su discurso de siempre y describió la medida de Washington como un “acto de agresión” contra la isla y su deporte nacional. Sostuvo que el gobierno estadounidense buscó “obstaculizar y dañar” la participación cubana y añadió que durante casi setenta años el deporte ha sido uno de los sectores más afectados por la política de asedio contra Cuba.

La lectura política de fondo es conocida para cualquier cubano: el régimen convierte cada tropiezo en propaganda y cada restricción en munición contra su narrativa. Pero detrás de ese relato sigue estando una estructura estatal que depende del control total del deporte, lo usa como vitrina ideológica y luego pretende capitalizar cualquier golpe externo como prueba de victimización.

Cuba figura en el grupo A junto a Puerto Rico, Colombia, Panamá y Canadá. La federación aseguró además que el equipo viajará en breve a Arizona para cerrar su preparación con la aspiración de repetir el cuarto puesto alcanzado en 2023. La meta deportiva sigue en pie, pero el episodio deja claro que la delegación cubana llega con una carga política y organizativa que el régimen no puede maquillar con comunicados.

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