Cuba entra en zona de colapso por falta de combustible

Cuba se asoma a un punto de quiebre por la falta de combustible y el régimen vuelve a quedar expuesto en su fragilidad más básica: no tiene reservas, no tiene liquidez y depende de que llegue un tanquero para evitar el desplome operativo del país. El investigador Jorge Piñón advirtió que, si para mediados de marzo no aparece un barco en el horizonte, la Isla habrá llegado a la “hora cero”.

La alerta no nace de una especulación alarmista. Piñón, principal investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, explicó que Cuba vive al día con el petróleo y nunca ha tenido capacidad real para sostener reservas estratégicas. Esa dependencia ha dejado al país colgando de cada embarque, sin margen para absorber un retraso, una caída en los suministros o una decisión política en el exterior.

El último cargamento de ese tipo que recibió la Isla fue el Ocean Mariner, que llegó el 9 de enero con unos 85.000 barriles procedentes de México. Piñón también señaló que México había estado enviando a Cuba crudos Olmeca e Istmo, productos medianos y ligeros que resultan más útiles para las refinerías envejecidas de la Isla. El experto consideró que el crudo Maya, más pesado, no estaba saliendo hacia Cuba porque las plantas cubanas no tienen capacidad para procesarlo bien.

Detrás de esa dependencia hay un dato aún más grave: el régimen no tiene dinero para comprar combustible en el mercado internacional. Piñón lo dijo sin rodeos en enero, cuando aseguró que La Habana no cuenta con efectivo para salir a Europa a comprar diésel o gas licuado y describió a Cuba como un país en bancarrota. Ese diagnóstico encaja con una economía agotada, administrada sin reservas y sostenida por parches que ya no alcanzan.

La presión ahora también viene desde Washington. El 29 de enero, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” y abre la puerta a imponer aranceles a bienes de países que vendan o proporcionen petróleo a Cuba. La medida coloca a México en el centro del impacto potencial, justo cuando en 2025 se convirtió en el principal proveedor de crudo de la Isla, con alrededor de 44% de las importaciones cubanas, según cálculos de Kpler citados por Financial Times.

En medio de esa tensión, Claudia Sheinbaum reconoció que México ha pausado temporalmente los envíos y defendió la decisión como soberana. Para Cuba, el efecto es inmediato: menos combustible significa más apagones, más restricciones en el transporte, más presión sobre las termoeléctricas y más asfixia sobre una población que ya vive entre colas, cortes eléctricos y un deterioro constante de los servicios básicos.

La crisis energética desnuda otra vez el fracaso del modelo castrista. Un país sin reservas, sin dinero y sin infraestructura capaz de sostener su propia economía queda reducido a esperar que llegue un barco. Esa es la dependencia que el régimen ha consolidado durante décadas y que hoy amenaza con empujar a Cuba a una nueva emergencia nacional, esta vez alimentada por la escasez de petróleo y la incapacidad del poder para resolverla.

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