Cuba vuelve a rozar el colapso eléctrico con más de 2,100 MW

El sistema eléctrico cubano amaneció otra vez al borde del derrumbe. La jornada más reciente cerró con una máxima afectación de 2,147 MW a las 6:30 de la tarde y con el servicio interrumpido durante las 24 horas, una cifra que confirma hasta dónde ha empujado el régimen al país: vivir entre apagones, improvisación y oscuridad.

Para este miércoles, el parte oficial reconoce una disponibilidad de 1,420 MW frente a una demanda de 2,149 MW a las 6:00 de la mañana. Desde temprano quedaron 770 MW afectados por déficit de capacidad, y para la media del día se estimaba una afectación de 1,120 MW. La crisis ya no se explica por un bache puntual; responde a un sistema agotado que el poder ha sido incapaz de sostener.

Las mismas fallas vuelven a golpear la generación. El reporte enumera averías en la Unidad 5 de la CTE Máximo Gómez, la Unidad 5 de la CTE Nuevitas, la Unidad 5 de la CTE Antonio Maceo y la Unidad 2 de la CTE Felton. A eso se suman mantenimientos en la Unidad 6 de la CTE Mariel, las Unidades 2 y 3 de la CTE Santa Cruz y la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos.

La fragilidad del sistema también arrastra 450 MW fuera de servicio por limitaciones en la generación térmica. El golpe más duro sigue viniendo de la falta de combustible: 91 centrales de generación distribuida, equivalentes a 815 MW, permanecen afectadas, junto a 87 MW indisponibles por falta de lubricante. En total, 993 MW quedan comprometidos por esa causa, un retrato exacto del desastre energético que el régimen ha dejado crecer sin respuesta real.

Para el horario pico, el parte prevé la entrada de 60 MW en la Unidad 5 de Renté, 80 MW de motores en la generación distribuida y cuatro motores del Fuel de Moa que estaban fuera por combustible. Aun con esas incorporaciones, la disponibilidad subiría apenas a 1,610 MW frente a una demanda máxima de 3,400 MW. El déficit alcanzaría 1,790 MW y la afectación estimada llegaría a 1,820 MW en la hora de mayor consumo.

La Habana también volvió a quedar atrapada en la misma oscuridad. El martes hubo apagón general y el día anterior el servicio fue afectado desde las 6:04 de la tarde. La máxima afectación llegó a 408 MW y el restablecimiento se demoró hasta las 9:52 de la noche. El propio parte precisa que en la madrugada no hubo afectación por déficit de capacidad, un alivio pasajero en medio de una crisis que castiga a diario a la capital y al resto del país.

La realidad del SEN ya no deja espacio para eufemismos. Los apagones prolongados y rotativos responden a un déficit de generación que supera los 1,800 MW y a una red hundida por averías, mantenimientos aplazados y falta de combustible. Cuba sigue pagando el precio de un modelo incapaz de sostener ni siquiera el suministro eléctrico, mientras la población se acostumbra a sobrevivir a oscuras.

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