La dirigencia cubana admite que la isla atraviesa una de las horas más duras desde 1959, y el testimonio salió esta vez de una voz extranjera de la izquierda latinoamericana. Lautaro Carmona, presidente del Partido Comunista de Chile, aseguró tras su visita a La Habana que escuchó de boca de altos mandos del régimen la misma frase que delata el derrumbe: Cuba vive “el momento más complejo de todo el proceso revolucionario”, una coyuntura que, según le plantearon, resulta incluso más grave que Playa Girón.
Carmona llevó ese relato a su organización política en Chile después de reunirse con Miguel Díaz-Canel y otros miembros de la cúpula. En su informe describió una isla cercada por una ofensiva de Estados Unidos y golpeada por la crisis económica, el colapso energético y la falta de alimentos y servicios básicos. La lectura que trasladó desde La Habana apunta a un régimen asfixiado por sus propios fracasos y por la dependencia externa que lo ha marcado durante décadas.
El dirigente chileno situó el agravamiento del cuadro cubano en el impacto de la captura de Nicolás Maduro por una operación autorizada por Donald Trump, hecho que, según explicó, tuvo consecuencias inmediatas para la isla, entre ellas el corte del suministro de crudo venezolano y un endurecimiento del cerco económico. Desde esa perspectiva, habló de una “economía de guerra” instalada en Cuba, con escasez y deterioro en todos los frentes visibles para la población.
Durante la visita, Carmona se entrevistó también con la vicecanciller Josefina Vidal, Roberto Morales, Emilio Lozada y el presidente de la Asamblea Nacional, Esteban Lazo. Además, conversó con Katiuska Blanco, presentada como la única biógrafa autorizada de Fidel Castro. Después de esos contactos, afirmó que la cúpula gobernante se prepara para “el peor de los escenarios”, aunque intenta evitar una confrontación directa.
La delegación chilena participó igualmente en un homenaje en el cementerio de Colón, en La Habana, a 32 militares cubanos fallecidos durante los enfrentamientos en Venezuela previos a la captura de Maduro. Ese gesto volvió a dejar expuesta la conexión política y militar entre el régimen cubano y el aparato de poder que ha sostenido a Caracas, una alianza que hoy también pasa factura en la propia isla.
Carmona insistió en que la situación cubana debe ocupar un lugar central en la agenda política y mediática de Chile y de América Latina. Su llamado llega además en un contexto adverso para la izquierda chilena, tras el giro a la derecha que llevó a José Antonio Kast a la presidencia. Desde esa tribuna, el dirigente comunista pidió no normalizar el deterioro de Cuba ni mirar hacia otro lado frente a un modelo agotado que mantiene al país en la miseria y bajo control político férreo.

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