Cuba camina hacia un nuevo colapso energético mientras el régimen se queda sin margen para sostener el sistema eléctrico. El Financial Times, a partir de datos de la empresa Kpler, estimó que la isla solo dispone de crudo para entre 15 y 20 días si se mantienen los niveles actuales de consumo y producción nacional. La advertencia llega en medio de una escasez de fueloil que golpea de lleno la generación de electricidad y deja al país al borde de otro apagón nacional.
La crisis se agravó después de que México frenara sus envíos de combustible y de que Estados Unidos reforzara la presión sobre los tanqueros procedentes de Venezuela. Según el análisis citado por el diario británico, Cuba recibió este año apenas 84,900 barriles de petróleo, en un único embarque mexicano del 9 de enero, y contaba con 460,000 barriles en inventarios a comienzos de 2026. Con esas reservas, la supervivencia energética de la isla queda reducida a una cuenta regresiva.
Victoria Grabenwöger, analista de investigación de crudo en Kpler, fue tajante al describir el panorama: Cuba puede funcionar durante 15 a 20 días. Jorge Piñón, experto en petróleo de la Universidad de Texas, advirtió al Financial Times que la isla enfrenta una crisis importante si no llegan más entregas en las próximas semanas. El deterioro de las termoeléctricas nacionales y la falta de combustible empujan al sistema eléctrico a su punto más frágil en años.
La salida de la termoeléctrica Antonio Guiteras, en Matanzas, añadió presión inmediata al sistema. Esa avería provocará una afectación adicional de unos 200 megavatios, en un contexto donde el déficit de generación podría cubrir hasta tres cuartas partes de la demanda nacional durante las horas pico, según reportes del propio sistema energético. La crisis ya no se expresa como advertencia lejana: se siente en la oscuridad diaria de los cubanos.
El golpe político también es evidente. La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum negó que su gobierno haya detenido las exportaciones de petróleo a Cuba y afirmó que los envíos se hacen mediante contratos de Pemex o como ayuda humanitaria. Sin embargo, los datos de Kpler muestran un flujo mínimo desde comienzos de año. Al mismo tiempo, Sheinbaum aseguró que México “siempre va a estar ahí” para apoyar a la isla con petróleo y ayuda humanitaria, pese a que PEMEX canceló recientemente un cargamento de crudo con destino a Cuba.
El Financial Times recordó además que, tras la decisión de la administración Trump de frenar los envíos de crudo venezolano a La Habana, quedó expuesto el esquema de reventa del petróleo subsidiado por Caracas en los mercados internacionales, una práctica denunciada durante años por analistas y opositores. Nicholas Watson, de la consultora Teneo, fue todavía más lejos al advertir que la crisis económica de la isla es tan grave que podría ser existencial para el régimen cubano.
En medio de esa fragilidad, Cuba arrastra también una deuda superior a 1,500 millones de dólares con México por exportaciones de petróleo crudo y diésel realizadas entre mayo y noviembre del año pasado, según cálculos del analista Ramses Pech. Todo apunta a un país sin combustible, sin holgura financiera y con un sistema eléctrico al límite, sostenido apenas por acuerdos que ya no alcanzan para tapar el derrumbe.
El escenario descrito por el diario británico deja al descubierto una verdad incómoda para el régimen: la energía de la isla depende de aliados cada vez menos dispuestos, y cuando esos suministros fallan, el costo lo pagan los cubanos con más apagones, más carencias y más ruina.

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