Cuba registró seis feminicidios en enero, uno cada cinco días, según los grupos independientes Yo Sí Te Creo en Cuba y el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT). La cifra vuelve a exhibir una realidad que el régimen intenta minimizar: la violencia machista sigue cobrando vidas mientras las mujeres quedan expuestas a un sistema sin protección eficaz ni respuesta institucional a la altura de la tragedia.
La directora de OGAT, Ileana Álvarez, confirmó dos casos más ocurridos ese mes. Uno fue el de Yaniuska Barrero Machado, de 38 años, asesinada el 19 de enero en la barriada Las Mercedes, en Granma. El otro fue el de Yaneisi Quiala Miranda, también de 38 años, reportado alrededor del 28 de enero en la comunidad de Santa Catalina, en Guantánamo.
Álvarez describió enero como un mes trágico para las mujeres en Cuba y explicó que los casos siguen un mismo patrón: agresores vinculados a relaciones afectivas, casi siempre pareja o expareja, y víctimas concentradas sobre todo entre los 30 y los 45 años. Ese dato no solo habla de una violencia reiterada; también confirma que el país sigue sin estructuras reales para cortar a tiempo el ciclo de agresión.
En los dos hechos confirmados, los atacantes emplearon machete. En uno de los casos, el agresor se suicidó después del crimen; en el otro, fue capturado por la policía. La brutalidad del arma y la repetición del método muestran una violencia doméstica desbordada, a la vista de un aparato estatal que llega tarde, cuando ya la mujer ha sido asesinada.
Antes de esos casos, los observatorios independientes ya habían documentado otros cuatro feminicidios en enero: el de Magaly Aragón Aragón, el día 6 en Jatibonico, Sancti Spíritus; el de Darmis Ismarai Figueredo Rodríguez, el 7 en la comunidad de Gua, Cienaguilla, en Granma; el de Claudia Surelli Varela Toledano, el 14 en Camagüey; y el de Miladies Dueñas Pérez, el 16 en San Juan y Martínez, Pinar del Río.
La verificación de estos seis crímenes confirma que el feminicidio de pareja o expareja sigue siendo la forma dominante de violencia letal contra las mujeres en Cuba. El dato retrata una emergencia sostenida que el régimen no enfrenta con seriedad, porque carece de protocolos efectivos, de refugios suficientes y de recursos reales para que las víctimas puedan escapar antes del desenlace.
Álvarez advirtió además que la falta de acceso a apoyo para las mujeres en riesgo agrava la situación, sobre todo en medio de la policrisis que golpea al país. También insistió en que denunciar estos crímenes no es delito y en que la violencia feminicida puede prevenirse. En Cuba, sin embargo, la prevención sigue atrapada entre la indiferencia oficial, la ausencia de mecanismos útiles y una institucionalidad que solo aparece cuando el daño ya es irreversible.
En enero de 2025 se habían registrado también seis feminicidios, y la misma cantidad quedó verificada en 2024. La repetición de la cifra evidencia un país donde la violencia contra la mujer se volvió rutina estadística mientras el régimen mantiene intactas las fallas que permiten que estas muertes se repitan una y otra vez.

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