Cuba abrió su ruta hacia el Clásico Mundial con una blanqueada de 3-0 frente a los Reales de Kansas City y dejó otra muestra de su mayor debilidad: un bateo incapaz de producir cuando el rival sube el nivel. El tropiezo en el Surprise Stadium, en Arizona, llega después de cuatro juegos de exhibición en Nicaragua donde la selección también se vio apagada con el madero.
Ryan Bergert dominó durante tres entradas sin permitir hits, con un boleto y cuatro ponches, y luego cinco relevistas cerraron la puerta para completar la blanqueada. La ofensiva cubana apenas sumó seis sencillos ante un pitcheo de segunda línea de Kansas City, que además no contó con figuras como Bobby Witt Jr. y Salvador Pérez, ya incorporados a las selecciones de Estados Unidos y Venezuela para el torneo.
La lectura para Cuba es dura porque el problema ya no parece de una sola noche. El equipo llega corto de fuerza, corto de profundidad y con muy poco margen para competir frente a rivales mejor armados. Ese límite golpea de frente a un béisbol cubano que el aparato deportivo del régimen sigue vendiendo como bandera nacional, mientras la realidad lo desnuda con cada salida contra un rival de mayor exigencia.
El único alivio estuvo en el pitcheo de relevo. Denny Larrondo salió castigado en dos entradas, con tres carreras limpias, cinco hits y un jonrón de Michael Massey, pero después el bullpen sostuvo el resto del juego. Yariel Rodríguez trabajó un inning y dos tercios sin permitir anotaciones, Enmanuel Chapman lanzó 1.1 entradas impecables y Darién Núñez, aunque admitió la cuarta anotación de los Reales, recetó tres ponches. Pedro Santos y Raidel Martínez también pasaron sin sobresaltos por el séptimo y el octavo capítulo.
Ese contraste deja al descubierto una selección desequilibrada. Cuba todavía puede sostener tramos del partido desde el montículo, pero sin ofensiva el margen se evapora de inmediato. Lo que quedó en Arizona encaja con lo visto en Nicaragua: una preparación con señales de alarma y una estructura que no logra producir el tipo de respuesta que exige el escenario internacional.
La agenda no da respiro. Cuba enfrentará este miércoles a los Rojos de Cincinnati en su segundo y último partido de preparación antes de viajar a San Juan, donde el viernes debutará ante Panamá en el grupo A del Clásico Mundial. El estreno ya queda marcado por una advertencia clara: sin bateo, el recorrido puede ser muy corto.
Mientras tanto, otros equipos dejaron señales de mayor poder. Estados Unidos aplastó 15-1 a los Gigantes de San Francisco, República Dominicana venció 12-4 a Detroit, Puerto Rico superó 5-3 a Boston y México derrotó 6-3 a Arizona. También ganaron Italia, Gran Bretaña, Países Bajos e Israel. La comparación vuelve a poner a Cuba en su lugar: lejos de la profundidad y la contundencia que hoy exigen los grandes torneos.

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