Díaz-Canel admite más escasez y apaga otra vez las expectativas

Miguel Díaz-Canel volvió a exponer este jueves la fragilidad del país al admitir que Cuba entra en una etapa de “tiempos más difíciles”, justo cuando la crisis económica, energética y social se hunde sin salida visible. La frase, dicha desde una comparecencia transmitida por el canal de YouTube de la Presidencia de Cuba, confirma lo que los cubanos viven a diario: el régimen ya no puede maquillar el derrumbe y apenas ofrece resistencia ideológica como respuesta.

Ante una supuesta rueda de prensa con medios nacionales y extranjeros, el gobernante reunió un grupo de voces afines al oficialismo, entre ellas periodistas cubanos vinculados con RT, la agencia china Xinhua en español y Prensa Latina. El formato dejó claro el propósito político: proyectar control, aunque el mensaje de fondo fuera una confesión de impotencia. Díaz-Canel habló de “desabastecimiento agudo de combustible” y aseguró que ya existen directivas para enfrentarlo, pero no dio una salida concreta para el corto plazo.

El mandatario insistió en que Cuba debe sostenerse con fuentes propias de energía y celebró que el nuevo plan recupere medidas diseñadas por Fidel Castro hace más de dos décadas. Esa referencia al viejo libreto revela la pobreza de la respuesta oficial: más improvisación ideológica, más nostalgia del fracaso y menos soluciones reales para un país que se hunde entre apagones, colas y escasez.

En medio de esa escena, Díaz-Canel volvió a pedirle al pueblo confianza en el gobierno y más sacrificios. Dijo que el aparato oficial trabaja para que la población “se afecte menos”, pero al mismo tiempo habló de medidas restrictivas, de cosas que habrá que detener y posponer, y de la necesidad de ahorrar mucho más. El discurso quedó reducido a una advertencia de penurias administradas desde arriba, sin transparencia ni horizonte claro.

También reconoció que el año pasado fue malo para la economía nacional, aunque trató de vender como gran logro la inversión en parques fotovoltaicos, presentada por el régimen como apuesta central para aliviar la crisis energética. La realidad, sin embargo, sigue marcada por apagones prolongados y por un deterioro cotidiano que no se resuelve con propaganda ni con promesas recicladas.

Como hace siempre, el gobernante cargó la responsabilidad sobre Estados Unidos y habló de “medidas coercitivas” que obligan a Cuba a un trabajo muy fuerte. Luego pidió apoyo de los países de izquierda para sostener la confrontación política con Washington, en una línea que confirma la dependencia del régimen de aliados ideológicos mientras dentro de la isla se multiplican la carencia y el cansancio social.

La escena termina donde empezó: con un poder que admite dificultades, pero sigue sin asumir su responsabilidad. Díaz-Canel pide resistencia, talento y confianza, mientras los cubanos siguen atrapados en la escasez, los apagones y el deterioro de su vida diaria. El régimen vuelve a hablar de futuro en un país donde lo inmediato ya es sobrevivir.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta