Díaz-Canel agrava el desánimo con otra arenga de sacrificio

La comparecencia televisada de Miguel Díaz-Canel dejó al descubierto, una vez más, el callejón sin salida en que el régimen ha metido a Cuba. El gobernante habló de crisis energética, pidió más sacrificios y repitió el libreto de siempre: aguantar, posponer, resistir. No ofreció una salida real. Confirmó, con palabras medidas y tono de escasez, que el país sigue atrapado en el mismo derrumbe de siempre.

La reacción ciudadana fue inmediata y dura. Una encuesta publicada por CiberCuba reunió 1.694 votos en menos de 30 minutos y arrojó un resultado devastador para la propaganda oficial: 84% respondió que “no, esto ya no tiene arreglo” cuando se le preguntó si el régimen podía salir de la crisis tras la comparecencia de Díaz-Canel. Otro 11% consideró que el Gobierno solo intenta ganar tiempo, un 3% dijo que podría haber mejora si se hacen cambios reales y apenas un 2% sostuvo que todavía podían salvarse.

Ese resultado retrata una pérdida casi total de confianza en la cúpula que gobierna la isla. La gente ya no compra discursos de resistencia ni promesas de ajuste. Lo que queda es cansancio, escepticismo y una certeza cada vez más extendida: el régimen no tiene capacidad ni voluntad para resolver la ruina que administra.

El mensaje de Díaz-Canel, centrado en el ahorro y la austeridad, sonó a eco de viejos tiempos. Su apelación al sacrificio recordó la retórica de Fidel Castro durante el Período Especial, cuando el poder exigía más aguante mientras el pueblo pagaba el costo del fracaso estatal. Ahora ocurre lo mismo: el régimen vuelve a descargar sobre la población la responsabilidad de sobrevivir a una crisis que él mismo agravó.

Además, el gobernante admitió que desde diciembre de 2025 no llega petróleo a la isla por el bloqueo naval a Venezuela y anunció medidas restrictivas “que no se resuelven de golpe”. También habló de “posponer actividades” para “seguir funcionando” y remató con la consigna de que “la rendición no es opción”. En la práctica, eso equivale a pedirle al cubano común que aguante otra vez mientras el aparato político mantiene intacto su control.

Las reacciones en redes dejaron una radiografía sin maquillaje del estado de ánimo nacional. Raida Maury escribió que el mal Gobierno “dio todo lo que tenía” y que ahora pide más sacrificios al pueblo. Wisley Estrada resumió el descontento con crudeza: “nada nuevo”. Lissette Álvarez habló de un tiempo ganado a costa de millones. Otros comentarios fueron todavía más tajantes, con llamados a abandonar el país, acabar con el comunismo o reconocer que el arreglo lo tienen solo “en sus cuentas de banco”.

La frase que dominó la conversación fue la misma que resumió la encuesta: “Esto ya no tiene arreglo”. Yipsy Lores la dijo sin rodeos. Dama Had repitió la idea en dos mensajes consecutivos. Ivania Falcón remató el sentimiento general: con esa gente en el poder, no hay nada que arreglar. Ese juicio popular no surge de un arrebato pasajero. Brota de años de apagones, escasez, inflación y promesas vacías.

La comparecencia de Díaz-Canel no alivió la desesperanza. La profundizó. En lugar de ofrecer soluciones, el régimen volvió a pedir obediencia, paciencia y resignación. El país entero volvió a escuchar el mismo discurso de desgaste, pero esta vez con una respuesta más dura y más clara desde abajo: los cubanos ya no creen en la salvación de una dictadura que solo sabe exigir sacrificios.

La comparecencia de Díaz-Canel sobre la crisis energética profundizó el desencanto en Cuba. Una encuesta mostró que la mayoría cree que el régimen ya no tiene arreglo.[8][

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta