Las plataformas independientes Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba confirmaron dos nuevos feminicidios ocurridos en marzo y dejaron al descubierto otra vez la incapacidad del régimen para enfrentar la violencia de género con una respuesta real. Con esos casos, el conteo de mujeres asesinadas en lo que va de 2026 sube a 11, una cifra que vuelve a golpear a las familias cubanas donde la protección estatal llega tarde o no llega.
Una de las víctimas fue Katherine Cruz Aguilera, una adolescente de 14 años que murió de forma violenta presuntamente a manos de su expadrastro el 14 de marzo, en su casa del barrio La Caldosa, en El Cornito, provincia Las Tunas. La otra fue Santa Durán Hurtado, de 62 años, asesinada la pasada semana en la vivienda de un familiar cercano y presuntamente a manos de su nieto.
Los dos casos estremecen por lo que representan: una menor y una adulta mayor, dos sectores especialmente vulnerables, asesinadas dentro del círculo más íntimo, donde debieron estar a salvo. Esa es la cara más cruda de una crisis humanitaria que el poder intenta administrar con silencio mientras las casas cubanas se siguen llenando de miedo, desamparo y violencia.
Las organizaciones feministas también registran siete intentos de feminicidio y el asesinato de un hombre por motivos de género en lo que va de año. A la vez, investigan 11 posibles feminicidios, cuatro intentos de feminicidio y otro asesinato de un hombre por motivos de género alertados en 2025, además de cinco posibles casos en 2026. El panorama confirma que la violencia sigue desbordando cualquier relato oficial de normalidad.
La propia cifra revela otro problema de fondo: el subregistro. Sin acceso a información oficial confiable, sin transparencia estadística y sin una política pública que asuma el drama como prioridad nacional, el país queda en manos de observatorios independientes que hacen el trabajo que el Estado cubano no quiere o no sabe hacer. El régimen deja a las víctimas y a sus familias frente a una maquinaria de abandono que se repite año tras año.
Alas Tensas advirtió que las infancias, las adolescencias y las personas adultas mayores atraviesan una situación especialmente dura en medio de la crisis humanitaria del país, y estos asesinatos lo confirman con brutalidad. Cuba acumula feminicidios mientras sus instituciones siguen sin ofrecer prevención, protección ni estadísticas abiertas. En ese vacío, la violencia encuentra espacio y las mujeres quedan más expuestas que nunca.

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