EE.UU. sopesa bloquear el petróleo hacia Cuba

La administración de Donald Trump evalúa nuevas medidas de presión contra el régimen cubano, entre ellas un bloqueo total a las exportaciones de petróleo hacia la Isla. La opción forma parte de un paquete que todavía no ha sido aprobado, pero ya circula dentro del equipo que prepara las propuestas para el presidente, según reportó POLITICO a partir de tres personas cercanas a las deliberaciones.

La iniciativa empuja la ofensiva de Washington a un terreno mucho más agresivo. Dentro de la Casa Blanca, críticos del Gobierno de La Habana promueven el plan con el respaldo del secretario de Estado, Marco Rubio, de acuerdo con dos de las fuentes citadas por el medio. El planteamiento apunta a cortar la principal vía de abastecimiento energético que mantiene con vida a una economía asfixiada por la escasez y la dependencia exterior.

El reportaje coloca la discusión en un punto delicado: mientras algunos funcionarios ven en el cierre del suministro un golpe decisivo contra la dictadura, otros advierten que una medida de ese calibre puede disparar una crisis humanitaria dentro de Cuba. Esa tensión refleja el costo real de las decisiones que Washington baraja y el grado de vulnerabilidad en que el régimen ha hundido al país.

Una de las personas consultadas por POLITICO resumió sin rodeos la lógica que domina esa discusión: “la energía es el estrangulamiento para matar al régimen”. Esa misma fuente sostuvo que, para la Administración, la caída del Gobierno comunista sería “un evento 100 por ciento de 2026”. El medio añade que el eventual paso se apoyaría en la Ley LIBERTAD de 1994, conocida como Helms-Burton, que codifica el embargo estadounidense sobre el comercio y las transacciones financieras con Cuba.

La presión sobre La Habana ya venía en aumento tras la decisión de Trump de frenar las importaciones de crudo venezolano, antes el principal sostén energético de la Isla. Según POLITICO, la pérdida de esos cargamentos y la reventa de parte de ese petróleo, que el régimen utilizaba para obtener divisas, dejó a la economía todavía más golpeada. En ese vacío, México pasó a ser el principal proveedor de Cuba.

El propio medio recuerda que la Isla importa alrededor del 60 por ciento de su suministro petrolero. Pese a décadas de sanciones y al derrumbe de antiguos respaldos externos, el régimen ha sobrevivido a base de control político, represión y racionamiento, mientras el pueblo carga con apagones, escasez de alimentos y falta de bienes básicos.

Desde el Congreso federal, el legislador cubanoamericano Carlos Giménez respaldó públicamente la posibilidad de un embargo petrolero y compartió el reportaje en X. “Apoyamos toda medida que limite el flujo de dinero y recursos a la dictadura asesina en Cuba”, escribió. Añadió que cortar el petróleo resulta clave para impedir que el régimen se movilice “para reprimir al pueblo”.

POLITICO también sitúa este movimiento dentro del giro de la Administración tras su ofensiva contra Nicolás Maduro. Con Venezuela debilitada y Cuba perdiendo una de sus principales muletas, Trump y Rubio ven más cerca la posibilidad de un colapso del poder comunista en La Habana. Por ahora no hay decisión final, pero el mensaje político es claro: Washington estudia subir la presión hasta el límite.

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