Estados Unidos bajó el telón de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina con un oro que pesó más que una medalla: derrotó 2-1 a Canadá en tiempo extra y se quedó con el título masculino de hockey, el partido que más atención concentró en la cita. Fue la primera vez que los estadounidenses ganaron ese evento desde el “Milagro sobre el Hielo” de 1980.
El triunfo salió de una jugada de Jack Hughes, que recibió un pase de Zach Werenski y marcó en el overtime. Antes, Matt Boldy había abierto el marcador para Estados Unidos y Cale Makar había empatado para Canadá. En la portería, Connor Hellebuyck sostuvo al equipo con 41 atajadas en 42 disparos y terminó como la gran figura de la final.
La victoria cerró una campaña sólida para la delegación estadounidense, que terminó segunda en el medallero con 12 oros, 12 platas y nueve bronces. Noruega dominó la tabla con 18 títulos, mientras Italia, anfitriona de los Juegos, quedó detrás de las dos potencias.
El oro en hockey también arrastró una lectura política clara. Desde la Casa Blanca, Donald Trump felicitó al equipo, y el resultado llegó en medio de la fricción creciente entre Estados Unidos y Canadá, marcada por las controversias entre el presidente norteamericano y el primer ministro Mark Carney. En una cita olímpica, el deporte volvió a quedar atravesado por el peso de la rivalidad entre gobiernos y por el orgullo nacional que siempre acompaña a este tipo de finales.
La comparación con Lake Placid siguió presente durante todo el cierre de los Juegos. Aquel oro de 1980 quedó grabado en la memoria deportiva de Estados Unidos, también por el contexto de Guerra Fría en que el olimpismo servía de vitrina para los regímenes del bloque comunista, que presentaban atletas como supuestos amateurs mientras los convertían en herramientas de propaganda estatal. Esa herencia explica por qué, todavía hoy, cada victoria grande en el hielo trasciende la pista y entra en la disputa simbólica entre potencias.
La otra gran figura de Milano Cortina fue el noruego Johannes Klaebo, decisivo para que su país terminara primero en el medallero. Ganó seis oros y dominó las pruebas de esquí de velocidad individual y por equipos, fondo de 10, 20 y 50 kilómetros, y relevo 4×7,5 km. Con 11 títulos olímpicos en su carrera, solo Michael Phelps lo supera, y además se convirtió en el primer atleta en conseguir seis oros en una misma edición invernal.
Los Juegos también dejaron la despedida de Lindsay Vonn, campeona en Vancouver 2010, que siguió compitiendo a los 41 años. Su caída en plena prueba y la operación de emergencia para evitar incluso la amputación de la pierna izquierda marcaron el final de una trayectoria que había empujado su cuerpo hasta el límite.
Milano Cortina cerró con medallas, nombres grandes y una final de hockey que reafirmó la dimensión política del deporte cuando las potencias se enfrentan en la cima. Para Estados Unidos, el último día llegó con un oro histórico y con una victoria que quedará asociada al peso de su rival y al valor de haber recuperado la cima en una disciplina emblemática.

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