Más de 32 mil ciudadanos estadounidenses han regresado a casa desde países del Medio Oriente tras el conflicto con Irán, según informó el Departamento de Estado. La operación incluyó vuelos chárter, traslados terrestres y asistencia consular para quienes solicitaron ayuda en medio del aumento de la tensión regional.
El dato llega acompañado de otra señal importante: más de la mitad de los estadounidenses que pidieron asistencia rechazaron las opciones de transporte ofrecidas por el gobierno cuando fueron contactados. Algunos decidieron quedarse donde estaban; otros eligieron rutas distintas para salir. La cifra muestra que la protección oficial existió, pero no impuso salidas automáticas y dependió también de la decisión individual de cada ciudadano.
El subsecretario Dylan Johnson precisó que esas cifras no incluyen a quienes se reubicaron temporalmente en terceros países ni a los que todavía están en tránsito hacia territorio estadounidense. También dijo que casi dos docenas de vuelos chárter permitieron evacuar a miles de personas, mientras la red de transporte organizada por Washington siguió ampliándose a medida que mejoraban las condiciones de seguridad y la disponibilidad de vuelos comerciales.
La cancillería estadounidense mantuvo además nuevas alertas para sus ciudadanos en la región, con nivel 4 para Irán, Irak y Líbano; nivel 3 para Bahréin, Qatar, Israel, Kuwait y Pakistán; y nivel 2 para Egipto, Jordania, Omán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos. El mensaje es claro: en una zona marcada por la guerra y la inestabilidad, la prioridad de Washington fue sostener canales de salida y orientación para sus nacionales.
El propio Departamento de Estado recordó que su Fuerza de Tarea 24/7 ha brindado asistencia directa a más de 19 mil estadounidenses en el extranjero, con orientación de seguridad y apoyo en desplazamientos. También reiteró que los ciudadanos en Omán, Kuwait, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Arabia Saudita e Israel que necesiten ayuda deben completar un formulario de crisis o llamar al +1-202-501-4444.
En una región donde cualquier escalada puede atrapar a miles de civiles, la capacidad de reacción de un Estado marca la diferencia. Ese contraste importa también para Cuba: mientras otros gobiernos movilizan recursos para proteger a sus nacionales fuera de sus fronteras, el régimen cubano ni siquiera garantiza dentro de la isla una respuesta digna ante crisis cotidianas como apagones, hospitales vacíos, transporte hundido y desamparo general. La comparación desnuda la distancia entre un Estado que asume responsabilidad y otro que ha convertido el abandono en norma.

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