Erislandy Lara volvió a demostrar que la edad no le ha quitado precisión ni oficio. A sus 42 años, el cubano retuvo la corona del peso mediano de la Asociación Mundial de Boxeo con una victoria unánime sobre el venezolano Johan González, en el Frost Bank Center de San Antonio, Texas.
El combate arrancó con una sacudida temprana. Lara mandó a la lona a González en el primer asalto y dejó claro desde el inicio que el rival de turno no iba a encontrarle el ritmo. El venezolano llegó como sustituto de última hora, después de que el kazajo Janibek Alimkhanuly, titular de la división en la Organización Mundial y la Federación Internacional de Boxeo, diera positivo en un control antidopaje y se cayera la pelea prevista para la unificación.
Desde ahí, el cubano administró la pelea a su medida. Entró, golpeó y salió con la disciplina que lo ha acompañado durante años, mientras González insistía sin lograr descifrarlo. El público abucheó por momentos, pero Lara siguió acumulando puntos con la frialdad de un boxeador que entiende cuándo acelerar y cuándo esconderse detrás de su defensa.
En el último asalto, González salió decidido a buscar el nocaut que necesitaba para salvar la noche. Lara respondió con otra caída y dejó cerrada una decisión amplia, marcada por las tarjetas de 118-108, 119-107 y 120-106. La pelea confirmó que el cubano sigue siendo un campeón incómodo, difícil de leer y todavía capaz de mandar en una división que lo ha visto resistir más de lo esperado.
Lara no peleaba desde septiembre de 2024 y su plan inicial era unificar las coronas de la AMB, la OMB y la FIB frente a Alimkhanuly. Ese objetivo se desmoronó antes de subir al ring, pero el resultado lo mantiene en el trono y lo sostiene como el campeón activo de mayor edad en todo el boxeo.
La victoria también abre la misma pregunta de fondo que ya ronda su carrera: cuánto más podrá seguir compitiendo al máximo nivel en una división que le exige rivales y respuestas cada vez más difíciles de conseguir. En ese punto, Lara sigue ganando peleas, pero el reloj ya le pelea demasiado cerca.
En la misma cartelera, el estadounidense Frank “El Fantasma” Martin castigó de forma brutal al cubano Rancés Barthelemy con una izquierda al mentón en el cuarto asalto de una pelea en el peso superligero. El golpe lo dejó de espaldas sobre la lona, completamente fuera de combate, al punto de que el árbitro suspendió de inmediato el conteo y pidió asistencia médica de emergencia.
Barthelemy, de 40 años, quedó expuesto a un final duro que puede empujarlo al retiro definitivo. La noche dejó así dos postales muy distintas del boxeo cubano: un Lara que todavía se aferra al campeonato con inteligencia y un Barthelemy que salió borrado por la pegada ajena.

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