El congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez elevó el tono contra el régimen de La Habana al pedir a Delta Airlines y American Airlines que cancelen de inmediato todos los vuelos comerciales hacia Cuba. En cartas enviadas a los directores ejecutivos de ambas compañías, el legislador sostuvo que esas operaciones terminan favoreciendo directamente a la dictadura y también suponen un riesgo para la seguridad nacional de Estados Unidos.
Giménez fechó sus misivas el 3 de febrero de 2026 y reclamó el fin de todos los vuelos hacia la isla. Su planteamiento se apoya en la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero de 2026, en la que el presidente declaró una emergencia nacional por considerar que la dictadura cubana representa una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad estadounidense.
El congresista también recordó que el Departamento de Estado mantiene al régimen cubano en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, un señalamiento que en su criterio confirma el historial de apoyo a actores hostiles, el refugio a fugitivos estadounidenses y la alineación con gobiernos adversarios. Sobre esa base, advirtió que sostener vuelos regulares a la isla deja abierta una puerta que el aparato de inteligencia cubano sabe aprovechar.
En su argumento, los viajes comerciales no alivian la realidad del cubano común ni fortalecen a la sociedad civil. Según planteó, esas rutas generan moneda fuerte para la dictadura y para su maquinaria de seguridad, mientras el pueblo sigue atrapado en la represión, la vigilancia y la miseria que impone el sistema. Por eso afirmó que mantener esas operaciones ayuda a legitimar y financiar a un régimen que reprime a sus ciudadanos y actúa en contra de los intereses de seguridad de Estados Unidos.
Giménez cerró su planteamiento citando la ley Helms-Burton, con la que recordó que Washington no debe reconocer ni legitimar a la dictadura cubana sin avances verificables hacia la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho. También insistió en que permitir ese vínculo comercial contradice décadas de política bipartidista diseñada para respaldar al pueblo cubano frente a sus opresores.

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