La central termoeléctrica Antonio Guiteras volvió a sincronizar este martes con el Sistema Eléctrico Nacional, un paso clave para la recuperación después del apagón masivo que dejó a toda Cuba a oscuras. La entrada de la planta al SEN ayuda a sumar generación en medio del colapso, pero no cambia el cuadro de fondo: el país sigue con amplias zonas sin servicio y sin una salida clara a la crisis eléctrica.
La propia sincronización confirma cuánto depende el régimen de una sola unidad grande, agotada por años de abandono, falta de mantenimiento y escasez de combustible. Según los reportes oficiales divulgados en redes sociales por el Periódico Girón y perfiles vinculados a la planta, la Guiteras entró en línea después de completar el arranque de su caldera y pasar del diésel al crudo. Horas antes, las autoridades habían anunciado que ese proceso estaba en marcha y que la sincronización llegaría tras el mediodía.
La noticia alivia parcialmente el déficit de generación, pero no resuelve nada de fondo. El apagón del lunes volvió a mostrar la fragilidad de un sistema eléctrico que vive al borde del colapso, presionado por una demanda alta y una capacidad de generación que hace tiempo dejó de sostener al país. En una economía ya golpeada por la escasez y la crisis de combustible, cada fallo eléctrico arrastra a los hogares, paraliza el trabajo y agrava el deterioro cotidiano.
La recuperación avanza de manera desigual, mientras miles de cubanos siguen sin electricidad y sin un cronograma serio de restablecimiento total. El régimen presenta como avance lo que en realidad es apenas un parche sobre una infraestructura exhausta. La Guiteras vuelve a entrar, sí, pero lo hace sobre un sistema que sigue quebrado y que obliga a la población a vivir pendiente de la próxima caída.

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