Desde un pequeño estudio casero convertido en trinchera audiovisual, los jóvenes cubanos Ernesto Medina y Kamil Zayas han levantado un espacio de crítica abierta contra el régimen. Bajo el nombre de El4tico, el proyecto mezcla creación, conversación y denuncia para decir en voz alta lo que el oficialismo pretende imponer como verdad única.
Su mensaje más reciente vuelve a colocar en el centro el monopolio político del Partido Comunista y la falsedad de presentar a la organización como sinónimo de nación. “El partido no es Cuba”, afirman con claridad, en una frase que desmonta uno de los pilares del discurso de poder en la isla.
El4tico nació como un espacio íntimo de creación audiovisual para redes sociales, pero con el tiempo se convirtió en un punto de encuentro para hablar de la realidad cubana sin filtros. El nombre remite a un pequeño cuarto dentro de una vivienda, convertido en set improvisado para grabaciones de reflexiones, conversaciones y pronunciamientos individuales y colectivos.
La escena es austera y dice mucho más que una producción pulida. Una pared cubierta con periódicos oficiales, un ventilador ruso que gira cuando hay corriente pero no mueve las aspas, y una pizarra verde para resaltar titulares bastan para sostener el mensaje. No hay artificio ni censura previa, según explican sus creadores, y precisamente ahí descansa su fuerza.
Medina, graduado de Matemática Pura, y Zayas, vinculado al mundo de las artes y la creación escénica, insisten en que El4tico es un proyecto construido entre amigos, abierto a colaboradores que entran y salen. También dejan claro que su guía no sale de una oficina política ni de una estructura partidista: “Nuestro productor es Jesús [Cristo]”, dijo Ernesto.
Al principio evitaron la política, la religión y el deporte. El cerco cotidiano de la Cuba de hoy terminó empujándolos a hablar de lo que el régimen intenta esconder. Kamil lo resume sin rodeos: hablar de la realidad se volvió una necesidad.
Con ese giro, El4tico dejó atrás el tono humorístico de sus inicios y pasó a una reflexión social más frontal. Sus creadores rechazan la violencia, también las consignas vacías, y apuestan por despertar criterio en una sociedad castigada por décadas de control ideológico. No buscan liderar protestas ni vender heroicidades; buscan mover conciencias en un país saturado de propaganda y miedo.
En su video “El pueblo exige cambios”, el pronunciamiento sube el tono y apunta al fondo del problema: fin del monopolio político, elecciones reales, tribunales independientes, libertad de expresión sin censura, legalización plena de la propiedad privada, una educación que enseñe a pensar y reconocimiento del daño histórico causado por la represión y el exilio. En el mensaje participaron jóvenes dentro y fuera de Cuba, una señal de que la censura no ha podido cortar del todo el hilo entre la isla y su diáspora.
El cierre del video resume el juicio político que atraviesa todo el proyecto: si la ley sirve para silenciar, se convierte en represión; si no se puede decir lo que se piensa, el país deja de ser un país y se parece más a una cárcel. Esa es la Cuba que el régimen sigue intentando maquillar, mientras una nueva generación se atreve a nombrarla sin miedo.

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