José Antonio Kast llevó la crisis cubana a su conversación con Donald Trump en Miami y pidió que se evalúen “todas las vías posibles” para que los cubanos recuperen su libertad. La frase salió en un evento centrado en seguridad regional y colocó de nuevo a la dictadura de La Habana en el centro de una agenda hemisférica que ya no se limita a observar su derrumbe.
Según El Mercurio, el presidente electo chileno sostuvo ante Trump que en Cuba no existe democracia y que la comunidad internacional debe mirar de frente lo que padecen los cubanos desde hace más de seis décadas. Su señal apuntó directamente al régimen, en un momento en que la isla arrastra crisis energética y de abastecimiento, agravadas tras el retiro del apoyo venezolano.
La escena ocurrió durante la presentación de la coalición militar Escudo de las Américas, en Miami, donde Kast habló de cooperación internacional para enfrentar el narcotráfico y el crimen organizado. En ese mismo acto coincidió con Javier Milei, Nayib Bukele, Daniel Noboa y Rodrigo Paz, un bloque político que ha estrechado posiciones con Washington en materia de seguridad y presión sobre gobiernos autoritarios de la región.
El mensaje sobre Cuba tuvo un peso especial dentro de ese marco. Kast describió una isla hundida en la escasez, los apagones y la falta de alimentos, mientras el régimen mantiene intacto el control político y la censura. La lectura es clara: la carencia dejó de ser solo un drama social y se convirtió en un mecanismo de supervivencia de un sistema que lleva décadas cerrando salidas a los cubanos.
La conversación con Trump también refuerza una línea de acercamiento entre dirigentes conservadores y la Casa Blanca en temas de defensa y presión continental. Para Cuba, ese giro importa porque rompe con la complacencia internacional que durante años le permitió al castrismo esconder su responsabilidad detrás de la propaganda y del discurso antiestadounidense mientras empobrecía al país.

Sé el primero en comentar