La embajadora cubana en Washington aseguró que el régimen está dispuesto a conversar con Estados Unidos en medio de la presión creciente de la administración de Donald Trump y del golpe que la crisis energética sigue descargando sobre la isla. La señal llega con apagones, escasez y falta de combustible marcando la rutina de los cubanos.
Lianys Torres Rivera afirmó que La Habana mantiene disposición para hablar sobre los asuntos principales de la relación bilateral y también sobre las diferencias. Lo dijo en una entrevista con medios internacionales y condicionó cualquier negociación al respeto a la soberanía y a la autodeterminación de Cuba, el mismo discurso con el que el poder intenta presentarse como interlocutor mientras conserva intacto su control político interno.
El anuncio importa porque aparece en el momento más frágil de la economía cubana. El bloqueo petrolero impuesto por la administración Trump redujo de forma drástica el suministro de combustible y agravó los apagones y la escasez en varias provincias. En la vida diaria eso se traduce en más horas sin luz, menos transporte y una asfixia mayor para familias ya castigadas por la ruina del modelo económico.
La situación empeoró después de que Washington cortó los envíos de petróleo desde Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro en enero durante una operación militar estadounidense. Ese golpe dejó a La Habana con uno de sus apoyos energéticos más debilitados, mientras la Casa Blanca presionó además a otros posibles proveedores para limitar sus exportaciones hacia Cuba.
Desde Washington, la lectura política es clara: la crisis interna puede empujar cambios y abrir una ventana de negociación. Trump habló recientemente de “grandes cambios” en Cuba y confirmó que Marco Rubio encabezará cualquier eventual proceso de diálogo con La Habana. También han circulado reportes sobre contactos discretos con figuras cercanas al círculo de poder de Raúl Castro para explorar escenarios de transición.
En ese tablero, el régimen intenta vender disposición al diálogo sin explicar qué está dispuesto a entregar ni cómo piensa responder por el deterioro que ha impuesto sobre la población. La frase de Torres Rivera sobre que ambos países son “vecinos” y tienen “desafíos comunes” suena a apertura, pero sobre todo revela la urgencia de una dictadura que busca oxígeno mientras la crisis económica aprieta a los cubanos de a pie.

Sé el primero en comentar