México reúne ayuda para Cuba mientras crece la crisis

Activistas y organizaciones civiles mexicanas instalaron un centro de acopio en el Zócalo de Ciudad de México para reunir alimentos, medicinas y artículos básicos con destino a Cuba, en una nueva muestra de respaldo a una isla hundida en la escasez y los apagones. La ayuda saldrá en un buque del Gobierno mexicano, mientras voluntarios y estudiantes se han sumado a la recogida bajo el argumento de aliviar a una población golpeada por la falta de productos esenciales.

La escena vuelve a poner sobre la mesa una verdad incómoda para el régimen: la sobrevivencia cotidiana de los cubanos depende cada vez más de donaciones externas, solidaridad espontánea y envíos gestionados desde fuera, mientras el aparato estatal sigue sin resolver el desabastecimiento ni el colapso energético. En lugar de corregir las causas internas del desastre, La Habana insiste en culpar al embargo estadounidense, aunque la crisis se agrava por el agotamiento del modelo centralizado y la falta de reformas de fondo.

La campaña se ha extendido a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudiantes de posgrado organizaron una colecta de víveres, medicamentos, sueros, antibióticos y material de curación. El gesto refleja una preocupación real por el deterioro de la vida en la isla, pero también confirma hasta qué punto Cuba sigue atrapada en una dependencia humillante, sostenida por la propaganda oficial y por aliados extranjeros que durante décadas han mirado hacia otro lado frente al fracaso del castrismo.

El propio contexto de este nuevo envío ilustra esa contradicción. El Gobierno mexicano se comprometió a trasladar la carga, y ya antes había prometido 800 toneladas de ayuda humanitaria para Cuba. Sin embargo, organizaciones de derechos humanos han advertido que parte de esos envíos anteriores terminó bajo control del régimen y nunca llegó a las familias necesitadas. Esa sospecha no es menor en un país donde el poder concentra, filtra y administra hasta la caridad ajena.

La crisis energética y la suspensión del suministro de petróleo venezolano han empeorado los apagones, el transporte y la atención hospitalaria. Mientras tanto, la población cubana sigue cargando con represión, pobreza y escasez, y el régimen se aferra al discurso de siempre para eludir su responsabilidad política. La ayuda que sale de México puede aliviar, pero también deja al descubierto el tamaño del derrumbe que el castrismo intenta maquillar desde el poder.

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