La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su país enviará esta semana ayuda humanitaria a Cuba, con alimentos y otros productos destinados a familias de la isla, mientras siguen las gestiones diplomáticas para sostener los envíos de petróleo al régimen.
El anuncio deja al descubierto una vez más la dependencia energética y material que La Habana arrastra desde hace años, sostenida por aliados externos que presentan como solidaridad lo que termina apuntalando a una dictadura incapaz de abastecer a su propia población. Según la propia comunicación oficial mexicana, la asistencia contempla alimentación, enseres y productos indispensables, al tiempo que continúan las acciones para garantizar combustible a la isla.
Sheinbaum dijo este lunes que su gobierno se está poniendo de acuerdo con la embajada de Cuba para saber qué necesitan exactamente. También insistió en que el suministro de petróleo responde a una ayuda por razones humanitarias y defendió esa decisión como parte de la soberanía mexicana, pese a las críticas que recibió desde Washington por el respaldo a un régimen que controla, reprime y empobrece al país.
La presión aumentó después de la orden ejecutiva del presidente Donald Trump, que impone aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba. Frente a ese escenario, la mandataria mexicana ordenó revisar el alcance de la medida y pidió al secretario de Relaciones Exteriores contactar de inmediato al Departamento de Estado para conocer con precisión sus efectos.
Desde Washington, el portavoz principal del Departamento de Estado, Tommy Pigott, informó que el secretario Rubio conversó con el canciller mexicano Juan Ramón de la Fuente sobre prioridades compartidas y seguridad regional. En paralelo, el congresista republicano Carlos Giménez volvió a cargar contra la política de Sheinbaum y denunció en X que se siga socavando la postura de Estados Unidos con apoyo a la dictadura asesina y cruel que pisotea al pueblo cubano.
En los últimos años, México se convirtió, junto con Venezuela, en uno de los principales abastecedores de crudo para la isla, sobre todo desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, aliado abierto de La Habana. En 2025, México pasó a encabezar ese suministro por encima de Venezuela, sin que se conocieran públicamente los contratos firmados ni los mecanismos de pago. Para el régimen cubano, ese flujo de combustible sigue siendo una tabla de salvación; para los cubanos de a pie, otro recordatorio de que la supervivencia del poder en La Habana depende de parches externos mientras la crisis interna continúa intacta.

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