México enviará a Cuba ayuda humanitaria de alimentos e insumos

El régimen cubano volvió a recurrir al auxilio externo y México respondió con otro envío de ayuda humanitaria que saldrá hacia la Isla a más tardar el lunes, según anunció la presidenta Claudia Sheinbaum. El cargamento irá compuesto principalmente por alimentos y otros insumos, y podría moverse antes si la logística lo permite.

Sheinbaum explicó que la decisión se tomó tras una solicitud hecha por las autoridades cubanas y en medio de las gestiones diplomáticas que su gobierno mantiene sobre el suministro de petróleo a Cuba. México había suspendido temporalmente esos envíos ante la posibilidad de sanciones de Estados Unidos a los países que abastezcan de combustible al aparato cubano.

La mandataria mexicana dejó claro que su administración intenta resguardar sus propias relaciones comerciales y evitar castigos económicos. Al mismo tiempo, sostuvo que el contacto con La Habana sigue abierto por la vía diplomática y que, si hace falta, no descarta un diálogo directo con Miguel Díaz-Canel.

El anuncio llega en un momento en que la crisis energética y económica de la Isla se ha recrudecido. La escasez de combustible y los apagones prolongados siguen golpeando a una población que paga el costo de un modelo incapaz de sostenerse por sus propios medios. Mientras el régimen insiste en sobrevivir con parches y gestiones externas, la vida diaria en Cuba continúa marcada por la penuria.

Sheinbaum recordó además que el envío de ayuda humanitaria fue planteado la semana pasada, cuando habló de mantener el flujo de productos básicos y asistencia sin confrontación abierta. El punto central sigue siendo el mismo: Cuba depende de apoyos externos incluso para cubrir necesidades elementales, mientras su gobierno mantiene intacto el control político sobre la ruina que administra.

En paralelo, el Gobierno de Estados Unidos anunció otros 6 millones de dólares en “asistencia directa” para la población cubana. Washington dijo que esos fondos se canalizarán de forma que se reduzca el riesgo de interferencia o desvío por parte del Estado cubano, y los vinculó a la alianza con la Iglesia Católica y Cáritas.

Según el Departamento de Estado, esa ayuda se entregará por el mismo canal usado para los primeros 3 millones, con productos preempaquetados enviados desde Miami y distribuidos por representantes de parroquias locales. La Casa Blanca sostiene que ese método ha probado ser efectivo para impedir que el régimen desvíe recursos destinados a los cubanos necesitados.

El nuevo paquete de asistencia confirma una realidad incómoda para el castrismo: mientras el poder político se atrinchera, la economía se hunde y la población queda otra vez en manos de ayudas que llegan desde fuera para tapar una crisis fabricada por décadas de mala gestión, control y cerrazón ideológica.

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