El condado Miami-Dade cerró filas contra el régimen de La Habana y aprobó por unanimidad una petición para que el presidente Donald Trump suspenda todas las licencias comerciales y federales vinculadas con Cuba, mientras se realizan auditorías completas y se exige transparencia.
La comisionada Natalie Milian divulgó el acuerdo en redes sociales y defendió la decisión como una respuesta necesaria frente a un aparato comunista que, según advirtió, se aprovecha de autorizaciones federales que terminan dañando a los intereses estadounidenses y a la comunidad cubana en el exilio. El mensaje dejó claro el tono de la moción: cortar el acceso del régimen a vías de sustento comercial que le permiten respirar en medio de la crisis.
La junta de comisionados también respaldó la línea dura de Trump contra Nicolás Maduro y reconoció su ofensiva para desarticular el cartel de narcotráfico que sostiene al chavismo. Desde esa misma lógica, el documento plantea que ha llegado el momento de poner fin al régimen comunista cubano, al que describe como una amenaza directa para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La presión política contra La Habana se mueve además en Washington. La administración de Trump estudia nuevas medidas para acelerar un cambio de régimen en Cuba, entre ellas un bloqueo total a las exportaciones de petróleo hacia la Isla. De acuerdo con un reportaje de POLITICO, todavía no hay decisión final, pero esa opción está sobre la mesa como parte de un paquete más amplio de acciones.
El medio estadounidense añadió que la propuesta cuenta con respaldo dentro de la Administración, incluido el secretario de Estado Marco Rubio, uno de los rostros más firmes en la estrategia de asfixia contra el castrismo. La idea supondría una escalada respecto al anuncio previo de Trump de frenar las importaciones de crudo venezolano hacia Cuba, fuente clave de abastecimiento para el régimen.
En La Habana, mientras tanto, la realidad sigue marcada por apagones, escasez de alimentos y falta de bienes básicos. Aun así, el castrismo ha resistido durante décadas la presión de Washington, incluso después de la desaparición de la Unión Soviética, gracias a su control interno, su maquinaria represiva y su capacidad para sobrevivir sobre la miseria del pueblo cubano.
La reacción del congresista cubanoamericano Carlos Giménez confirmó el respaldo político que gana en el sur de la Florida la línea de máxima presión. Desde el Congreso, sostuvo, apoyarán toda medida que recorte dinero y recursos a la dictadura y que impida al régimen mover combustible y otros insumos para reprimir a la población.

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