Un motorista de 26 años murió en la madrugada de este domingo tras impactar contra una rastra en Contramaestre, Santiago de Cuba, en un accidente ocurrido frente a la entrada del hospital municipal. El choque dejó además a otra persona herida y volvió a exhibir, con crudeza, el costo humano de la inseguridad vial que golpea la Isla.
La víctima fue identificada como Damián Pérez, natural del poblado de La Maya. Según los reportes difundidos en redes sociales, el joven falleció de inmediato por la violencia del impacto. En el mismo hecho resultó lesionado Brian Jr. Gandalia, quien fue trasladado a un hospital cercano; hasta ahora no se conoce públicamente su estado de salud.
Las imágenes compartidas desde el lugar muestran una escena de desastre: personas tendidas sobre el asfalto, piezas de la motocicleta esparcidas y el vehículo prácticamente destruido. El periodista independiente Yosmany Mayeta aseguró que la moto quedó incrustada en las ruedas del camión y que la fuerza del choque lanzó a los ocupantes varios metros.
El caso se suma a una cadena de accidentes que siguen dejando muertos y heridos en el país. En días recientes trascendió otro siniestro en el kilómetro 249 de la Autopista Nacional, a la altura de Villa Clara, donde un microbús de la marca Chapa volcó luego de varias vueltas de campana y dejó cerca de 14 lesionados. Allí también murió el joven músico José Luis Reyes Luis, trombonista de 26 años.
Las cifras oficiales admiten la magnitud del problema. Entre enero y agosto de 2025 se reportaron 5.025 accidentes en Cuba, con 4.516 lesionados y 502 fallecidos. El propio informe del MININT reconoció que la distracción al volante y el irrespeto al derecho de vía concentraron el 63% de los hechos. En un país donde la vida cotidiana ya está castigada por la precariedad, el desastre en las carreteras añade otra capa de dolor y abandono.
La colisión de vehículos continúa siendo el tipo de accidente más letal, según esa misma fuente oficial. Y mientras el régimen insiste en administrar estadísticas, las familias cubanas siguen recibiendo la noticia más dura: un hijo, un padre o un hermano que no vuelve a casa por una vía insegura y un control estatal incapaz de frenar la tragedia.

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