Obispos cubanos aplazan su viaje al Vaticano por la crisis

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba aplazó la visita ad limina que tenía prevista para febrero al Vaticano, una señal más del nivel de colapso que vive la isla por la escasez de combustible y el agravamiento de la crisis socioeconómica. La decisión, confirmada también por fuentes vaticanas, deja a la vista que ni siquiera la agenda habitual de la Iglesia puede sostenerse en un país hundido por la ineficiencia y el desorden del régimen.

La peregrinación estaba programada del 16 al 20 de febrero y formaba parte del calendario tradicional que los episcopados realizan cada cinco años para orar en las tumbas de los apóstoles Pedro y Pablo y sostener encuentros con los dicasterios de la Santa Sede. Esa rutina eclesiástica quedó frenada por unas condiciones internas que, según el propio episcopado, ya no permiten viajar con normalidad.

En su nota oficial, los obispos explicaron que pidieron al papa León XIV mover la fecha porque el deterioro del país volvió “prudente” suspender el viaje. Hablaron de un cuadro de “inestabilidad e incertidumbre” entre la población y reiteraron su cercanía espiritual con el pueblo cubano, en un momento en que la crisis pega en cada casa y en cada servicio básico.

El sacerdote Castor Álvarez resumió el peso de la decisión con una frase que dice mucho más de lo que aparenta: “Esto es algo muy fuerte porque normalmente los obispos del mundo van a Roma”. También sostuvo que la suspensión hace pensar al mundo católico sobre lo que ocurre en Cuba y que la Iglesia optó por permanecer junto al pueblo en una etapa especialmente dura.

La lectura política es inevitable. Cuando la Iglesia suspende una visita de este tipo por el estado del país, el problema ya no cabe en la propaganda oficial ni en los discursos de normalidad que intenta vender el régimen. La escasez de combustible y el deterioro socioeconómico han tocado un punto que alcanza la vida religiosa, la movilidad y la rutina institucional, y eso revela la profundidad del desastre que soportan los cubanos.

Desde Roma, León XIV también había lanzado a inicios de mes una advertencia sobre el aumento de tensiones entre Cuba y Estados Unidos y pidió un “diálogo sincero y eficaz” para evitar más sufrimiento a la población. El mensaje encaja con un país donde la crisis económica, el deterioro social y la falta de respuestas del poder siguen empujando a la gente al agotamiento y al exilio.

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