El papa León XIV expresó su gran inquietud por el aumento de las tensiones entre Cuba y Estados Unidos y se sumó al llamado de los obispos cubanos a buscar una salida por la vía del diálogo. Desde el Vaticano, pidió a los responsables políticos que promuevan un entendimiento sincero y eficaz para evitar la violencia y cualquier acción que agrave el sufrimiento del pueblo cubano.
El mensaje llega en un momento de presión abierta sobre la isla, después de que Donald Trump endureciera su discurso contra La Habana y multiplicara las amenazas tras la redada de comienzos de enero en Caracas que terminó con la captura de Nicolás Maduro, aliado del régimen cubano y su principal proveedor de energía. Trump exigió a Cuba aceptar antes de que sea demasiado tarde un acuerdo que no precisó y lanzó una advertencia brutal: no habrá más petróleo ni dinero con destino a Cuba.
El presidente estadounidense fue más lejos y firmó un decreto que abre la puerta a aranceles contra los países que vendan petróleo a La Habana. También volvió a presentar a Cuba como una amenaza excepcional para la seguridad nacional de Estados Unidos. El cerco político y económico se estrecha mientras el régimen sigue dependiendo de apoyos externos para sostenerse.
León XIV aprovechó además su mensaje para insistir en la tregua olímpica, al recordar que los Juegos de Invierno de Milán-Cortina pueden servir para enviar gestos concretos de distensión y diálogo. El papa habló de los grandes eventos deportivos como una señal de fraternidad y una ocasión para reavivar la esperanza de paz entre los pueblos.
En la misma intervención, también rezó por las víctimas de un desprendimiento de tierras en una mina de Kivu del Norte, por quienes sufren las tormentas que golpearon Portugal y el sur de Italia, y por las poblaciones de Mozambique castigadas por las inundaciones.

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